Sidney, Australia. - El presidente del Comité Olímpico Australiano (CONA) estimó este viernes que la estadounidense Marion Jones, triple campeona olímpica en 2000, debía devolver sus medallas después de reconocer que se había dopado en una carta desvelada por el Washington Post.
"Espero que le retiren las medallas", declaró John Coates, presidente del CONA, a la prensa, sobre los cinco metales -tres de oro, dos de bronce- conquistados por la atleta estadounidense en los Juegos Olímpicos de Sidney.

"El daño hecho a las rivales de Marion Jones nunca será completamente reparado", opinó John Coates. "Es decepcionante para todas las atletas que compitieron con ella. No creo que reconocer este hecho ahora repare la injusticia", continuó.

"No sé realmente si compensa", compartió la ex atleta australiana Melinda Gainsford-Taylor en la radio ABC. "Ahora ellas (las atletas rivales) no subirán al podio ni tendrán derecho a escuchar su himno nacional".

Marion Jones reconoció, en una carta enviada a unos amigos, haber tomado esteroides durante dos años antes de los Juegos Olímpicos de Sidney, según hizo público el diario Washington Post el jueves.

La atleta, constantemente involucrada en escándalos de dopaje desde 2003, debía comparecer este viernes ante un juez de Nueva York para declararse culpable de dos cargos por haber mentido a agentes federales.