Foto: Especial
Mary Carmen S. Ambriz (Milenio)
Estaba haciendo la FIL "un uso pirata del nombre", dice la fundación. El IMPI enviará un aviso; la multa será como si fuera un producto industrial
Ciudad de México.- Es el escritor mexicano más traducido en el mundo. Su seudónimo ha generado diversas polémicas. El nombre con el que Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno decidió firmar sus libros ya es una marca registrada.

A partir de que la familia Rulfo decidió retirar el nombre al premio internacional que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se puso en marcha la estrategia del abogado Gabriel Larrea, quien recomendó que era necesario que "Juan Rulfo" quedara registrado como una marca en el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI).

El 30 de marzo de este año un Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa resolvió restituir a Juan Francisco Rulfo el goce de los derechos de marca del seudónimo Juan Rulfo, por la mayoría de 11 votos a favor y uno en contra. "México está obligado a combatir la piratería y esa fuerza la pueden usar los creadores. Lo que estaba haciendo la FIL era un uso pirata del nombre de Rulfo. Y lo que se está combatiendo es esa piratería", señala en entrevista Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo.

"La señora Rulfo no dio autorización a la FIL de manera escrita, fue una especie de consenso tácito", distingue. Y agrega: "Siendo Rulfo autor de una novela como lo es Pedro Páramo, en la Fundación Juan Rulfo sabemos lo que significa el caciquismo. A los caciques les interesa llegar a tener un poder tan grande en donde su impunidad quede garantizada, tal es el caso de Raúl Padilla López. No se puede discutir este asunto legal sin saber que la contraparte es un grupo comandado por Padilla que tiene una fuerte alianza con los herederos de otro cacique cultural, el fundador del Conaculta, Octavio Paz".

La asociación civil que otorga el premio internacional de la FIL todavía se sigue llamando Juan Rulfo AC. "A este grupo pertenecen el CNCA, el gobierno de Jalisco, el FCE y un conjunto de empresarios de Jalisco. Con este resolución, ahora el IMPI les enviará un aviso y la multa le corresponde al instituto como si se tratara de un producto industrial".

Otras instituciones que tenían galardones literarios alusivos a Juan Rulfo tuvieron que firmar una carta, a través de la cual se comprometían al buen uso del nombre de Rulfo y a no denigrarlo. Un asunto pendiente es el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo al que convoca Radio Francia Internacional, de quienes esperan el mismo compromiso.

Por cierto, para la convocatoria de este año, los organizadores del certamen decidieron incluir a Alberto Vital como jurado, investigador del Centro de Estudios Literarios de la UNAM que cuenta con la aprobación de la Fundación Juan Rulfo.

Asegura Jiménez que la fundación no le cierra las puertas a quienes desean investigar sobre Rulfo, simplemente "tomamos nuestras previsiones. La confiabilidad y la solidez académica van de la mano. Se publican muchos libros sobre Rulfo, algunos difamatorios y eso lo lamentamos. Uno de ellos lo dio a conocer Conaculta, se trata de un Un tiempo suspendido, de Roberto García Bonilla, quien toma datos de las publicaciones que nosotros hacemos, oculta la fuente y eso es plagio."

La biografía que hizo Nuria Amat no escapa de la crítica de Jiménez. De Amat señala imprecisiones cuando dijo que Rulfo publicaba en la revista América fotografías que ilustraban sus cuentos, y que la escritora catalana realizó lo que ella piensa que es una biografía de Rulfo sin pisar el estado de Jalisco.

Lo cierto es que el nombre de Rulfo, ahora como marca registrada, seguirá suscitando polémicas.

 

Los investigadores no autorizados

"En 13 años de existencia, la Fundación Juan Rulfo no ha establecido requisitos precisos para apoyar y facilitar la investigación del escritor jalisciense. Además del ejercicio de la censura, su labor más advertible ha sido la difusión de la obra fotográfica del autor de Pedro Páramo": Roberto García Bonilla.

"La biografía literaria que escribí la hice de la manera más respetuosa porque considero a Rulfo un gran maestro. No quiero polemizar, sólo quiero recordar que cuando se publicó el libro, se presentó en la FIL con espléndidos comentarios de Juan Pablo Rulfo y de Roberto García Bonilla": Nuria Amat.