Jerusalén, Israel.- Al menos un centenar de judíos ultra-ortodoxos askenazíes se concentraron hoy frente a una prisión al sur de Tel Aviv, para solidarizarse con los 35 padres encarcelados ayer por no dejar que sus hijas compartan aula con otras niñas de la comunidad sefardí.
Fuerzas del servicio penitenciario israelí se encuentran desplegadas junto a la cárcel de Maasyahu, en la localidad israelí de Ramla, donde se encuentran los progenitores que rechazaron de forma categórica cumplir un dictamen del Tribunal Supremo de este país que les obligaba a enviar a sus hijas a la escuela.

Al igual que ayer en Jerusalén, la manifestación de hoy se desarrolló de forma pacífica y se esperaba que con el comienzo del "shabat", la jornada de descanso sabático para el judaísmo, los concentrados se dispersaran, apuntan los medios locales.

En la concentración participaron numerosos seguidores de la comunidad judía ultra-ortodoxa de origen centroeuropeo o askenazí que residen en la vecina población de Bnei Brak, que después de Jerusalén es la de mayor densidad de personas pertenecientes a este colectivo tiene del país.

Unos cien mil ultra-ortodoxos se manifestaron ayer en varias ciudades de Israel para protestar contra las sentencias judiciales que ordenan el fin de la segregación en la escuela de niñas del asentamiento judío de Emmanuel, en el territorio ocupado de Cisjordania.

La batalla legal mantenida desde hace más de un año por padres de esa colonia para que sus hijas sigan estudiando separadas de las otras niñas, ha derivado esta semana en un enfrentamiento entre la sociedad religiosa israelí y la laica, y también entre los religiosos judíos askenazíes, y los procedentes de España (Sefarad, en hebreo) así como de países árabes y orientales (sefarditas o mizrahíes).

Tras el tumulto que se produjo ayer en Jerusalén, donde una marea humana de negro -color característico de estas comunidades- tomó las calles de los barrios ultra-ortodoxos, el fiscal general Yehuda Weinstein aconsejó hoy a la corte suprema israelí que se abstuviera de hacer cumplir las sentencias para que sean encarceladas otras 22 madres que debían haberse presentado ayer ante las autoridades.

Las progenitoras apelaron la decisión del Supremo israelí, que presumiblemente estudiará su situación el próximo domingo, en medio de las recomendaciones de los servicios sociales para que puedan permanecer en casa al cuidado de sus hijos.

En Israel no se recuerda una manifestación semejante protagonizada por este colectivo, que ha vuelto a poner sobre el tapete la cada vez más pujante fuerza política y el desafío que suponen a las reglas del Estado judío.