El Universal
Esto no quedó ahí, el hecho enfureció de tal forma al árbitro que decidió tomarse la justicia por su propia mano e intentó agredir al futbolista, que acabó expulsado
El zaguero Carlos Eduardo no estaba conforme con una decisión del juez de línea y calmó su enfado derramando una botella de agua sobre la cabeza del asistente Célio Cavalcante.

Pero esto no quedó ahí, el hecho enfureció de tal forma al árbitro que decidió tomarse la justicia por su propia mano e intentó agredir al futbolista, que acabó expulsado, según As.

Esto sucedió en un juego amistoso entre los conjuntos brasileños del Paysandú y Cametá.

Tras el partido, Carlos Eduardo relató el incidente: "Vino y me dijo que estaba muy caliente. Él lo estaba más todavía y decidí calmarle con el agua", explicó.

Por su parte el juez de línea respondió: "Entré para ver qué le había sucedido al jugador lesionado y me echó agua en la cara. Entonces decidí acercarme porque somos hombres no chiquillos".

Finalmente, el defensor del Paysandú no mostró ningún arrepentimiento por el incidente. "Él es quien debe mostrar su arrepentimiento por lo que hizo. Sólo eché un poco de agua sobre su cabeza, no es tan grave", sentenció.