Madrid, España.- La justicia española dará a conocer el miércoles su sentencia contra los presuntos autores y colaboradores de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid (191 muertos y 1.841 heridos), reivindicados en nombre de Al Qaeda y los más mortíferos en Occidente desde los del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Tras tres meses de deliberaciones, el juez Javier Gómez Bermudez, de la Audiencia Nacional, el tribunal antiterrorista español, pronunciará hacia las 11H00 locales (10H00 GMT) la sentencia contra los 28 acusados.

Se trata, en su mayoría, de marroquíes residentes en España y convertidos a la "yihad" (guerra santa), según la fiscalía.

Entre los acusados también hay un grupo de delincuentes españoles de la región de Asturias (norte) que habrían suministrado a los islamistas los explosivos usados a cambio de droga.

La fiscalía ha requerido contra ellos unas penas récord de 311.865 años de cárcel, limitadas en la práctica a 40 años de reclusión máxima par cada uno.

En el juicio --que se desarrolló en Madrid entre el 15 de febrero y el 2 de julio-- todos negaron haber participado en esos ataques, que sumieron a España en el caos a tres días de las elecciones legislativas.

También negaron tener cualquier relación con el islamismo radical o Al Qaida, hasta el punto de que algunos mantuvieron durante unos días una huelga de hambre para denunciar "la injusticia" del proceso.

El 11 de marzo de 2004, hacia las 07h40 locales (5h40 GMT), diez bombas explotaron en cuatro trenes de cercanías llenos de empleados, obreros y estudiantes que se dirigían a la estación madrileña de Atocha.

Esos atentados, atribuidos primero a los independentistas vascos de ETA por el gobierno conservador de la época, aliado de Estados Unidos en la guerra de Irak, fueron rápidamente reivindicados en nombre de Al Qaida.

Contribuyeron en gran medida a la sorpresiva victoria en las legislativas del 14 de marzo del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quien después mantuvo su promesa de retirar el contingente militar español de Irak.

Siete de los principales presuntos autores se inmolaron con explosivos tres semanas más tarde en Leganés (alrededores de Madrid) durante un cerco policial al apartamento donde se encontraban.

El próximo miércoles, las miradas se centrarán principalmente en cinco acusados: los tres supuestos cerebros y dos autores materiales, que podrían ser condenados a penas de 40.000 años de prisión.

Los tres primeros son Rabei Ousmane Sayed Ahmed, alias "Mohamed el Egipcio", detenido en Milán, desde donde probablemente seguirá la lectura del veredicto por videoconferencia; el marroquí Youssef Belhadj, sospechoso de ser el portavoz de Al Qaida en Europa que aparece en un vídeo reivindicando los atentados; y el marroquí Hassan Al Haski, presunto ex jefe en España y después en Europa del Grupo Islámico Combatiente de Marruecos (GICM).

Los otros dos son el marroquí Jamal Zougam, al que algunos testigos afirman haber reconocido en uno de los trenes, y su compatriota Abdelmajid Bouchar, que logró huir del cerco de Leganés y cuyas huellas se encontraron en una casa donde fueron construidas las bombas.

El sirio Basel Ghayloun, acusado inicialmente de ser uno de los colocaronlas bombas, ya no está considerado como tal. El fiscal redujo su petición de pena contra él durante el juicio a sólo 12 años de cárcel frente a los iniciales 38.654 años.

El fiscal, en cambio, ha revisado al alza las penas reclamadas contra los marroquíes Othman el-Gnaoui y Rafa Zouhier, que podrían ser condenados a cerca de 40.000 años de prisión frente a los iniciales 24 y 20 años reclamados al principio, al considerar ahora que "cooperaron" en los atentados.

El tribunal inocentó además durante el proceso a uno de los acusados, el marroquí Brahim Moussaten, por falta de pruebas.

"El peor atentado de la historia de España" ha sido obra de una célula vinculada con el "yihadismo" y con Al Qaida, la organización terrorista que está detrás de la mayor parte de los atentados que se producen en el mundo", dijo el fiscal Javier Zaragoza en junio, al exponer sus conclusiones en el juicio.