Busch, de 23 años, el "chico malo" del mundo del NASCAR, fue de principio a fin de la carrera, celebrada en Las Vegas Motor Speedway, el mejor piloto que logró la hazaña del triunfo tras haber salido en el último lugar de la parrilla, después de que había conseguido la pole, pero rompió el motor y tuvo que cambiarlo.
Las Vegas, EU.- Nada impidió a Kyle Busch, que fuese profeta en su ciudad natal, después de ganar la tercera prueba del año de la Serie NASCAR y rompió la racha de dos triunfos consecutivos a Matt Kenseth.

Busch, de 23 años, el "chico malo" del mundo del NASCAR, fue de principio a fin de la carrera, celebrada en Las Vegas Motor Speedway, el mejor piloto que logró la hazaña del triunfo tras haber salido en el último lugar de la parrilla, después de que había conseguido la pole, pero rompió el motor y tuvo que cambiarlo.

En un final espectacular, Busch, logró el triunfo, en una carrera que marcó un récord de banderas amarillas en la pista y que presentó muchos problemas con motores que no aguantaron, además del factor de los neumáticos reventados.

Todo comenzó con un problema en el motor del automóvil de Kenseth, que provocó la retirada del piloto que había ganado las dos primeras carreras, en Daytona (Florida) y Fontana (California).

Muchos esperaban que Kenseth, del Roush Fenway Racing, lograra el triunfo, que le convertiría en el primero en la historia de la Serie Nascar en conquistar el triunfo en las tres primeras carreras de la temporada.

Pero si en la primera carrera el factor suerte estuvo de su lado, cuando hizo acto de presencia la lluvia y tuvo que suspenderse, esta vez lo abandonó.

La mala suerte nuevamente se centró en el equipo de Roush Fenway Racing en la vuelta 74, cuando el coche número 6, de David Ragan, tuvo el mismo problema que su compañero Kenseth al reventar el motor y provocar la cuarta bandera amarilla.

En ese momento el piloto que dominaba la carrera era Jimmie Johnson y parecía que iba a ser su día, aunque aun era muy temprano, mientras que Busch, lograba avanzar hasta ese instante al puesto 31.

Quedaba mucha carrera y Busch sabía que si el motor le respondía de la misma manera que hasta ese momento tendría opciones, al margen de que el factor suerte le ayudase también con posibles abandonos de rivales directos.

Eso fue lo que sucedió en la vuelta 100, al momento de darse una bandera verde, el piloto colombiano Juan Pablo Montoya, que ocupaba la octava posición, tuvo un accidente con Clint Boywer.

La acción le costó a Montoya verse obligado a ir a los garajes donde perdió posiciones y ya nunca logró recuperar, para finalizar con cuatro vueltas menos, en la posición 31.

Mientras que Busch poco a poco se iba convirtiendo en la estrella de la jornada, al ganar su tercera carrera en Nascar esta temporada, primera en la Serie Sprint, después de superar en la recta final a Clint Bowyer y Jeff Burton, ambos con vehículos impulsados por Chevrolet.

El cuarto lugar fue para David Reutimann, que confirmó encontrarse en un buen momento.

La victoria de Busch también permite darle mayor emoción a la competición y la primera que consiguió el equipo de Joe Gibbs Racing en la pista de Las Vegas.

La próxima carrera de la Serie Nascar se traslada a Atlanta, donde también reaparecerá la competencia de camionetas de Camping World, que descansó en Las Vegas.

"La victoria es lo que buscas en cada carrera y si además la consigues en tu ciudad natal te hace el doble de ilusión", comentó Busch. "Hasta el final tenía la confianza de poder ganar, pero sólo cuando la bandera me dio ganador comencé a disfrutar".