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México.- Ute lemper, la hechicera alemana del cabaretg, se apoderó del público que asistió al Palacio de Bellas Artes, a presenciar el espectáculo Angels over Berlin, en homenaje a uno de sus mejores amigos, el cineasta Win Wenders.
Con un aplauso que se prolongó por más de cinco minutos por parte del público asistente a dichoc recinto, Ute Lemper dejó claro que el cabaret al más puro estilo europeo, continúa vivo, colmado de color y pasiones.

Pero, sobre todo conservando impecable su perfil estético, su descaro escénico y su humor negro para mostrar a los poderosos que el arte es el verdadero generador de revoluciones.

En un concierto que se prolongó más allá de la hora establecida, Lemper se convirtió en una hechicera que invocó presencias arquetípicas de la música y el cine.

El público, que a momentos aplaudía de pie sus interpretaciones, conoció en una noche el magnetismo de Marlene Dietrich en El Angel Azul, las vocalizaciones reencarnadas de Edith Piaff e incluso algunas canciones con las que la intérprete alemana suele amenizar las reuniones privadas de uno de sus mejores amigos, el cineasta Win Wenders, a quien llama cariñosamente Wi.

El espectáculo resultó un claro homenaje a la famosa película Las alas del deseo, obra maestra de Wenders, a la que Lemper ha descrito en múltiples ocasiones como una oda a la esperanza y un cuento de hadas para adultos que miran como algo utópico y mítico dentro de la sociedad contemporánea el término de conceptos como corrupción, guerra y hambre.

Al interpretar a la mitad del concierto uno de sus más famosos éxitos Berlín Cabaret Evening, su nutrido grupo de admiradores lanzó vítores que Lemper agradeció con un gesto de complicidad.

Lo mismo ocurrió con Illusions y City of strangers, interpretadas a nivel vocal y corporal con toda la influencia de los intérpretes de la posguerra alemana, aquellos que hicieron carrera en bares y tugurios bohemios combinando lectura de poesía en voz alta y pasajes de obras teatrales y novelas.

Ute Lemper nació en Münster, Alemania, meses antes de que fuera asesinado John F. Kennedy, un 4 de julio de 1963, durante los tiempos más álgidos de la llamada guerra fría.

Es conocida por su activismo político a favor de diversas causas en pro de los derechos humanos y por sus críticas a diversos sistemas económicos e intervenciones armadas de países occidentales.

En sus espectáculos ha incorporado el concepto de Bertolt Brech sobre la empatía escénica y el rompimiento de barreras con el espectador, aspecto que, en opinión de sus millones de seguidores a nivel internacional, permite disfrutar de sus conciertos en una atmósfera íntima y familiar, aún cuando éstos se lleven a cabo en un estadio.

Entre sus influencias musicales de cabecera, Lemper ha mencionado en múltiples ocasiones a Kurt Weill, José Kosma, Jacques Prévert, Serge Gainsbourg y Jacques Brel, entre otros.

Con el público del Palacio de Bellas Artes poseído por su influjo escénico y musical, la cantante cerró el concierto con un popurrí de vocalizaciones, seguido del famoso repertorio de Recital, que la ha identificado como un icono de la cultura pop del nuevo milenio.