Sylvia Georgina Estrada
La Banda Sinfónica Juvenil del Estado ofreció un emotivo concierto para festejar su 15 aniversario
Desde su creación hace 15 años, la Banda Sinfónica Juvenil del Estado se ha constituido en semillero de vocaciones musicales y en un sitio en el que conviven la amistad, el buen humor y, por supuesto, la pasión por la música.

Eduardo Figueroa es el director de este emblemático grupo, en el que participan jóvenes cuyas edades oscilan entre los 12 y los 20 años. Y como 15 años no se festejan a menudo, la banda ofreció su concierto de aniversario, la noche del pasado viernes, en el Teatro de la Ciudad Fernando Soler.

Aunque la lluvia espantó a los asistentes, cerca de 300 personas desafiaron las malas condiciones climáticas para disfrutar un evento emotivo, cálido y entusiasta, una atmósfera muy distinta a la que se vivía en las calles saltillenses.

"Nuestro primer concierto lo hicimos hace 15 años, pero en otro mes, en octubre, y cerramos con `Dos Valses Famosos' de Strauss", dijo el director antes de dar inicio a un programa variopinto, en el que hubo espacio para los compositores consagrados como Mozart y Haydn, además de la música nacionalista, mexicana y de "big band".

El ánimo festivo y la concentración de los jóvenes músicos fueron las constantes de la noche, así como los recuerdos, las anécdotas y las sonrisas cómplices de director, alumnos, ex alumnos y padres de familia.

"La mayor parte de nuestra trayectoria se ha dedicado a tocar música de concierto, del periodo clásico, barroco, renacentista y nacionalista. "El nacionalismo es la música con la que se quiere unificar a una nación, que busca formar una conciencia de nación y pertenencia y varios compositores se unieron a esta idea", expresó el director antes de que la banda interpretara "Danza Española Número 3" de Granados.

Con esta pieza el concierto cambió el tono solemne y grandilocuente que dejó el "Réquiem" de Mozart, para darle un carácter festivo a la noche, muy a tono con el ánimo del público.

Con "La Noche de los Mayas" de Silvestre Revueltas, Figueroa recordó la primera participación de la agrupación en el Festival Nacional de Bandas sinfónicas Juveniles, en 2002.

"Hace ya varios años nos invitaron a un festival de bandas juveniles en Colima y preparamos `La Noche de los Mayas', aquella vez interpretamos una versión reducida y ahora, para quitarnos la espinita, vamos a tocarla completa". Pero la banda todavía tenía preparadas más sorpresas, porque el programa volvió a dar un giro para dar paso a la algarabía rítmica del jazz.

"Poco a poco hemos ido cambiando e incorporando nuevos estilos musicales. Hace tres años que incorporamos música zapoteca y mije; estos dos últimos años empezamos a introducir el jazz", dijo Figueroa como preludio a "Porgy and Bess", de George Gershwin.

La agrupación no podía dejar pasar la noche sin reconocer el trabajo de los 25 integrantes de la agrupación y el director entregó medallas conmemorativas a cada uno de los miembros de la banda, momento en que padres y amigos se solidarizaron con los músicos a través de aplausos y vítores. Pero sobre el escenario también estaban los músicos invitados, alumnos fundadores y ex alumnos se unieron al concierto de aniversario, así como los antiguos integrantes que se encontraban entre el público.

Con "In the Small We Hours" y "Schoofly Pie", piezas características del "big band" norteamericano, la Banda Sinfónica Juvenil del Estado cerró un concierto plagado de anécdotas, historias y recuerdos ligados a la música.

Pero el público no dejó marchar a los músicos y regresaron para ofrecer "Solamente una Vez", de Agustín Lara, pieza que cerró la actuación de la banda que, después de 12 años, regresó al Teatro de la Ciudad para celebrar por lo alto una larga y reconocida trayectoria.