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El Universal
El mundo todavía vive las secuelas de la peor crisis económica y financiera que se haya presentado después de la Depresión de 1929, destacaron analistas
México, DF. Aunque México fue uno de los países que mejor libró la crisis financiera internacional de 2009, no ha podido recuperar los niveles de bajo desempleo y la confianza del consumidor que prevalecían antes de que aconteciera ese fenómeno, reconocieron analistas.

El deterioro del mercado laboral evidencia una precariedad en los trabajos, ya que desde ese acontecimiento los empleos generados han sido de menores remuneraciones, al tiempo en que se observan mayores tasas de subempleo y condiciones críticas del trabajo.

Al cierre de 2007, México llegó a registrar una tasa de desocupación de 3.4% que, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), era equivalente a 1.6 millones de personas sin trabajo.

Durante la crisis financiera, el país observó su más alta tasa de desempleo en la historia, al ubicarse en 6.4% durante agosto de 2009, lo que implicó que 3 millones de personas quedaran sin oportunidad de trabajo.

Con el dato más reciente, que es de julio de 2014, la misma tasa se colocó en 5.47%, lo que representa casi 2.6 millones de personas que no lograron incorporarse al mercado laboral.

Estos datos revelan que al día de hoy todavía hay un millón de personas más desempleadas que las que había antes de la crisis internacional, dejando claro que este es uno de los indicadores de la economía donde aún persiste un rezago.

El economista en jefe de Banorte-Ixe, Alejandro Cervantes, reconoció que el mercado laboral está rezagado respecto a los niveles precrisis, donde también se observó una caída en la tasa de participación.

Realmente el mercado laboral ha sido incapaz de absorber la mayor oferta de la gente que se está incorporando a la población económicamente activa y también ha sido incapaz de generar empleos para aquellos mexicanos que tuvieron que regresar de Estados Unidos, tras la fuerte crisis económica que se derivó, explicó.

La directora de análisis económico-financiero del Banco Base, Gabriela Siller, dijo que además de que la tasa de desempleo en México es más alta y con una tendencia al alza, hay indicadores al interior del mercado laboral como el subempleo y la presión general.

En México la tasa de desempleo es elevada, pero también tenemos el subempleo, así como la tasa de presión general incrementándose, lo que nos habla de un mercado laboral deteriorándose, destacó.

En subocupación están aquellas personas que declaran tener la necesidad y disponibilidad para trabajar más horas, mientras que la tasa de presión general incluye, además de los desocupados, a los trabajadores que buscan otro empleo.

Deterioro del ingreso

De acuerdo con la opinión de los expertos será hasta dentro de dos o tres años cuando el mercado laboral mexicano se recupere, pues además prevalecen otros aspectos negativos como los menores salarios.

En 2007, antes de la crisis, había 5.2 millones de trabajadores en México que percibían más de cinco salarios mínimos por sus actividades laborales, seis años después esa cifra se desinfló a 3.3 millones.

Los que ganaban entre tres y cinco salarios mínimos llegaron a sumar 8.5 millones de personas en 2007, pero en la actualidad y como consecuencia de la crisis, esa cifra hoy es de 7.2 millones.

La disminución de empleados con salarios más altos fue compensada y absorbida por aquellos trabajadores que remuneraron los menores niveles salariales.

Y es que en 2007 sólo habían 5.9 millones de personas que ganaban el salario mínimo, mientras que ahora son 6.6 millones en esa condición. En tanto, aquellos que obtienen entre uno y dos salarios pasaron de ser 9.2 millones a 12.1 millones en el mismo periodo.

La precarización del empleo es evidente, lo que los estudios muestran es que se generan trabajos de menores salarios. Hoy la mayoría de las personas que encuentran una ocupación lo hacen con niveles salariales bajos.

Esto lo que señala es que el mercado interno de la economía mexicana todavía se encuentra en niveles más bajos que los registrados previo a la crisis, mencionó el director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico, José Luis de la Cruz.

El analista económico del banco Ve por Más, José Isaac Velasco, dijo que más allá de hablar de una década perdida para el empleo en México, lo que se debe reconocer es que se dio un cambio estructural en ese sector tanto en la generación de plazas como en su ritmo de apertura.

Estamos hablando de una de las crisis de mayor duración y por lo mismo la reactivación del empleo ha sido muy difícil. Es poco probable que veamos una recuperación a niveles anteriores porque hoy tenemos un visible cambio estructural en el mercado, detalló.

Alejandro Cervantes agregó que se puede hablar de seis o siete años perdidos en materia del mercado laboral, pero explicó que se debe a la naturaleza del mercado que es ser rígido ante una crisis.

En momentos de crisis el primer mercado que manda las señales es el laboral porque las empresas comienzan a despedir a sus empleados y cuando comienza la recuperación es el que más tarda en observar mejoría, porque no es tan rápida la incorporación de nuevos elementos a la plantilla, precisó.

No hay confianza

Otro indicador de la economía mexicana que tampoco ha repuntado ni alcanzado los niveles previos a la crisis financiera de 2009 es el relativo a la confianza del consumidor, que mide la percepción de las personas sobre la situación de la economía nacional, la economía personal y sus posibilidades para adquirir bienes durables.

En agosto de 2007, éste índice se ubicó en 108 puntos, pero en octubre de 2009, cuando la crisis estaba en su momento más crítico llegó a caer a 77 unidades.

Desde entonces, el índice de confianza sólo ha tocado una vez los 100 puntos (enero de 2013) permaneciendo prácticamente sin mayor mejoría.

El subdirector de análisis económico de Vector Casa de Bolsa, Luis Adrián Muñiz, dijo que se trata de una variable muy importante porque refleja que el consumo en México continúa deprimido desde la crisis.

La confianza del consumidor es un indicador de opinión de la gente de pie y es muy relevante porque aunque los fundamentos macroeconómicos se ven relativamente bien, esto simplemente no llega a la parte micro de la economía.

Quiere decir que aunque México salió bien librado de la crisis, en términos de las personas la percepción no es así. Este es un buen termómetro porque permite realmente ver que aún hay rezagos en elementos importantes como el consumo, afirmó.