Ginebra, Suiza.- La derecha populista suiza reforzó el domingo su liderazgo parlamentario con cerca del 29% de los votos en las elecciones legislativas, de las que salieron descalabrados los socialistas en beneficio de los ecologistas.
La Unión Democrática de Centro (UDC), un partido nacionalista y xenófobo que basó su campaña en la denuncia de las "ovejas negras" extranjeras, ganó dos puntos respecto a los últimos comicios legislativos de 2003, cuando se convirtió en el primer partido suizo.

La UDC ganó seis escaños en el Consejo Nacional, la cámara baja del Parlamento, al obtener 61 escaños frente a los 55 que tenía en la asamblea saliente, según una estimación de la televisión nacional suiza.

"Es el mejor resultado de un partido desde 1919", dijo el vicepresidente de la UDC, Yvan Perrin, a la cadena TSR1, tras una campaña inusual en el pacífico país alpino, con una fuerte agresividad entre los políticos e incidentes en las calles de Berna.

El Partido Socialista logró 43 diputados, un 19,1% (-4%), con lo que perdió nueve escaños.

El Consejo Nacional cuenta con un total de 200 escaños.

Según la estimación nacional, los partidos de centroderecha mantuvieron sus posiciones sin grandes cambios: los democristianos consiguieron 31 diputados (tres más) y los radicales otros 30 (seis menos).

Por el contrario los dos partidos ecologistas dieron un salto, con un total de 21 diputados, ocho más de los que tenían.

La UDC, fiel a su credo xenófobo y antieuropeo, llevó a cabo una campaña hostil contra los criminales extranjeros con un polémico anuncio: un cordero negro expulsado del territorio nacional suizo por uno blanco.

Pese a las acusaciones de racismo lanzadas en su contra, el escándalo creado por ese anuncio no le costó votos al partido del millonario Christoph Blocher, quien también es el actual ministro de Justicia y Policía.

La neta victoria de la UDC podría conllevar una reestructuración del sistema de gobierno suizo, único en el mundo, en el que izquierda y derecha comparten los ministerios desde hace medio siglo.

Blocher entró en el gobierno en 2003 gracias a la victoria electoral de su partido. Sus detractores le acusan de haber radicalizado su discurso y de no haber respetado la tradición suiza del consenso gubernamental.

En cuanto surgieron las primeras proyecciones, el presidente de la UDC, Uli Maurer, aseguró que su partido no deseaba excluir al PS del gobierno, pero varios analistas consideran que el objetivo real de esa formación es formar una coalición con la derecha.

La radicalización del debate político movilizó en todo caso a un país marcado en los últimos años por el buen desempeño de su economía. La participación electoral fue del 47,6%, la mejor desde 1983.