La Jornada
En entrevista desde Londres, Inglaterra, el codirector artístico de la compañía, Alex Ollé, reveló a La Jornada: "Boris Godunov no busca hacer apología del terrorismo ni ser una obra didáctica, sino mostrar un hecho; sí, tomamos el hecho, pero además está descontextualizado política y geográficamente.
México, D.F..- Después de cinco años de ausencia, la compañía catalana La Fura dels Baus regresa a México para presentar, del próximo 23 al 25 de septiembre, Boris Godunov, su más reciente y frenético montaje, inspirado en la ocupación que terminó en tragedia del teatro Dubrovka de Moscú, el 23 octubre de 2002, durante la función del musical Nord-Ost.

En esa ocasión un grupo de terroristas chechenos irrumpió y tomó en rehenes a 900 personas, entre hombres, mujeres y niños, durante dos días y medio para exigir la salida del ejército ruso de su país. Luego de una intensa negociación, intervinieron las fuerzas especiales rusas, quienes utilizando gases acabaron con la vida de 130 rehenes y 41 extremistas.

En entrevista desde Londres, Inglaterra, el codirector artístico de la compañía, Alex Ollé, reveló a La Jornada: "Boris Godunov no busca hacer apología del terrorismo ni ser una obra didáctica, sino mostrar un hecho; sí, tomamos el hecho, pero además está descontextualizado política y geográficamente. El punto de partida es lo que sucedió en Moscú, pero no tiene nada que ver con el terrorismo checheno ni con Rusia. Nosotros jugamos con esa idea; incluso a nivel de los terroristas buscamos que fuera algo que se pudiera entender bien: toman esa medida porque su país ha sido invadido por fuerzas internacionales y lo que piden es que ese ejército extranjero se marche; lo hicimos para que la gente pueda entender y exista esa proximidad... es como si alguien invadiera México, de qué forma actuarían para contrarrestarlo.

"Manejamos muchos perfiles del terrorista: desde el que lo hace estrictamente por dinero, porque es un mercenario, hasta el que lo hace por odio o por un asunto ideológico. Buscamos perfiles más claros; por eso dejamos a un lado el terrorismo religioso, no lo tocamos para no reafirmar arquetipos."

En síntesis, dijo Ollé, "lo que buscamos en Boris Godunov es situar al espectador en el centro de la acción, porque es fácil llevar al cine un 11 de septiembre, pero al teatro le resulta mucho más difícil tratar un tema de este tipo por la proximidad que existe entre la puesta y el espectador, así que quisimos jugar con esto".

Después de haber adaptado importantes novelas clásicas de Goethe, el Marqués de Sade y Kafka, Ollé trabajó desde otro punto de vista: partiendo de un hecho real y no de una historia clásica; por ese motivo se apoyó en Alexander Pushkin, para crear la obra que presentará en México.

Explica: "Esta acción guarda algunos paralelismos con el Boris Godunov de Pushkin, en la que un impostor asalta el poder, dispuesto a derrocar a un gobernante corrupto".

Esta vez no interactuará con el auditorio

Algunas opiniones que ha recibido acerca de Boris Godunov, con 270 representaciones, refieren que la obra muestra el buen nivel que ha alcanzado La Fura. La historia tiene actos que pueden ser duros para el espectador sensible. A diferencia de otros espectáculos de la compañía, no existe interacción con el público.

Ollé comentó: "La Fura es una compañía que no tiene miedo, que ha apostado por propuestas vigentes, abriéndose a la gente joven, lo cual la hace vanguardista, aunque ya tenemos por ahí algunos clásicos. Además, ayuda que tenga seis directores, quienes nos movemos en diferentes ámbitos artísticos; eso le da a la compañía una contaminación creativa positiva".

En lo que respecta a la escenografía, se rompe la división convencional entre escenario y público, para transformar el recinto en un gran espacio escénico. Los elementos utilizados son muy simples: mesas, sillas y todo lo que se encuentre dentro del teatro es parte del espectáculo. Además habrá proyecciones, en las que el espectador verá los decorados virtuales, creados por Frank Aleu, colaborador habitual de la compañía en montajes como F@ust 3.0 y Metamorfosis.

Con esta obra, La Fura confronta al público con uno de los principales miedos contemporáneos: ser víctima de un atentado terrorista.