Newsweek
Los ricos se están haciendo más ricos debido a las fuerzas de mercado y políticas gubernamentales.
Tsang Wing-On es quizá el criminal menos amenazante en perturbar la paz pública en Hong Kong. En enero, el hombre de 78 años de edad entró a una tienda de conveniencia blandiendo un cuchillo para fruta y le dijo al dependiente que llamara a la Policía.

Cuando los oficiales llegaron, Tsang inmediatamente se rindió y confesó. El beneficiario de asistencia social, cuyos pagos mensuales de 460 dólares le habían sido retirados, lo obligaron a "delinquir" porque creía que al ser culpable lo remitirían a la cárcel y eso le permitiría obtener cosas que de otra manera le serían inalcanzables, comidas a sus horas y un lugar cálido para dormir.

Tsang no está solo. Uno de cada tres ancianos de Hong Kong viven en la pobreza. En los 10 años desde el regreso de Hong Kong a la soberanía china, las estadísticas oficiales muestran que el número de "trabajadores pobres" definido como aquellos que ganan menos de la mitad de un ingreso medio casi se ha duplicado.

La misma historia de desigualdad

Ésta es una ciudad que se jacta de un producto interno bruto de 27 mil dólares per cápita, un mercado accionario floreciente, una gran cantidad de multimillonarios, y una economía que ha crecido anualmente aproximadamente el 8 por ciento anual en los pasados tres años. Ver personas recogiendo cartón para reciclar de los depósitos de basura, dice John Sayer, director de Oxfam Hong Kong "es escandaloso".

La situación de Tsang subraya una paradoja de preocupación mundial en aumento. En el sexto año de crecimiento sincronizado, el pastel económico global se ha expandido a una tasa sin precedentes. Sin embargo, los ricos se están comiendo la mayor parte de las nuevas porciones. Lo que es más, ellos están usando su poder para asegurar que el panadero continúe entregando los pasteles de gran calidad a sus puertas antes de aventurarse por los vecindarios pobres.

El asombroso crecimiento de China e India, así como el consistente crecimiento de las naciones del G7, no está levantando todas las embarcaciones por igual.
Alrededor del globo, desde las economías más desarrolladas (como la de Estados Unidos y de Hong Kong) hasta aquellas que se están emparejando rápidamente, la desigualdad de ingresos está en aumento.

"La gente continúa en transición de la pobreza", dice Thomas Piketty, un catedrático en la Escuela de Economía de París y coeditor de un nuevo libro de desigualdad de ingresos. La proporción de la población del mundo que está viviendo con menos de 2 dólares al día descendió del 67 por ciento en 1981 a 47 por ciento en 2004, según el Banco Mundial (aunque hay también un número récord del total de pobres en Asia (mil 900 millones o el 60 por ciento de la población).

Hay también más gente rica que nunca antes: el número de alto valor neto de los individuos a nivel mundial (aquellos con más de 1 millón de dólares en activos, excluyendo su residencia primaria) se elevó a 8.3 por ciento globalmente en 2006 a 9.5 millones, de acuerdo con el Reporte Mundial de Riqueza de Capgemin.

Además la clase media dentro de las naciones se está encogiendo. "A pesar de la reducción masiva de desigualdad entre países, ha habido un aumento significativo de desigualdad dentro del país", dice Piketty.

El patrón latinoamericano de escasez

La división ricos-pobres es más sorprendente en lugares que han adoptado el turbocapitalismo más incondicional -a saber, los Estados Unidos y China.
La división ricos-pobres de China ahora se parece a Latinoamérica, de acuerdo con un estudio del Banco de Desarrollo Asiático emitido en agosto. El coeficiente Gini del país -el radio de ingresos para los sectores más pobres y los más ricos de la sociedad que varía desde cero a 1, representando el más alto grado de desigualdad, se elevó de 0.41 en 1993 a 0.47 en 2004 y ahora se piensa que está arriba de 0.5. En los Estados Unidos, el coeficiente es 0.46.

Pero la brecha de la riqueza creciente no está solamente en una función de fuerzas incontrolables de globalización y cambio tecnológico, el cual es con más frecuencia culpado por esto. La inequidad, se descubre, es al menos en parte controlable, y se basa en decisiones políticas hechas a través de incrementar el derecho de aprendizaje.

El circuito de amistades del gobierno se ha exacerbado en años recientes. La lista global de multimillonarios está ahora repleta de magnates que fueron ungidos por el Estado. Regímenes de impuestos menos progresivos, políticas de privatización que han pasado recursos públicos por el embudo a manos privadas y de protecciones básicas para mano de obra, todos han ayudado a inclinar la balanza en favor de la riqueza en los mercados emergentes como China y Rusia.

No es un accidente que mientras la brecha de ingresos se está extendiendo por todo el mundo, es menos amplia en India (debido a las lentas protecciones al comercio) y Alemania (debido a los beneficios de asistencia social) que en Estados Unidos y China.

Los beneficiados

Aquellos que tuvieron éxito en esta nueva era global son premiados ahora como nunca antes. Zhang Yin, quien fundó Nine Dragons Paper en 1995, ha convertido una pequeña operación de un trozo de papel en una fortuna multimillonaria en dólares, convirtiéndose en la mujer más rica en China en menos de 12 años.

Reliance Industries, el gigante petroquímico indio controlado por Mukesh Ambani, tiene un cúmulo de efectivo de 28 mil millones de dólares. "Pienso que la habilidad para operar a escala, ya sea una estrella individual o compañías que tengan alcance global, es parte de la historia de la desigualdad", dice Jeffrey Sachs, director del Earth Institute de la Universidad de Columbia.

El apilamiento de fortunas inmensas en países todavía pobres demuestra que lo que el economista de la Universidad Cornell, Robert Frank ha llamado "el ganador se lleva a toda la sociedad" se ha hecho global.

"Los tipos de fuerzas que crean a los ganadores que toman todos los mercados justamente se han hecho más fuertes de manera rápida en los últimos 30 años debido a la globalización", dice él.

Sin embargo, la globalización no es el único factor en el trabajo. La elevada marea puede estar levantando los yates desproporcionadamente, y el viento puede estar llenando a sus veleros. Sin embargo, los grandes barcos también están siendo propulsados por poderosos motores en forma de creadores de políticas.
Cuando se trata de temas como libre comercio, el establecimiento de impuestos a la riqueza, la protección de trabajadores y la necesidad de redistribución y beneficio social, el centro se ha movido hacia la derecha en Estados Unidos y globalmente.

Las salidas

"Los contornos del debate han cambiado significativamente, y todos ellos se revuelven alrededor trabajando con los mercados en lugar de contra los mercados", dijo Dani Rodrik, catedrático de política internacional y economía en Harvard y autor de "One Economics. Many Recipes: Globalization, Institutions, and Economic Growth". (Una Economía. Muchas Recetas: Globalizacion, Instituciones, y Crecimiento Económico).

Rodrik y otros varios doctos sugieren que cambiar las leyes, normas e instituciones ha jugado un importante papel en estimular la desigualdad. "Es claro que las instituciones gobernadas por directores generales, opciones de pago y abastecimiento significan un gran negocio", dice Piketty. Considere que en Estados Unidos en 2005, la compensación promedio del ejecutivo en jefe de una compañía S&P 500 fue 411 veces comparado con el trabajador promedio, de 107 veces en 1990.

Históricamente, los impuestos progresivos y las políticas de beneficio social han ayudado a mitigar tal desigualdad, actuando como absorbentes de shock. Pero en esta década, dichas políticas han actuado como un acelerante. "En lugar de usar las herramientas tenemos que contrarrestar las fuerzas, los intereses adinerados realmente arrebataron la política de Estados Unidos en los últimos 20 años y exacerbaron esas tendencias", dice Sachs. "Y la estructura de impuestos se hizo más imparcial".

En los años pasados, la administración de Bush y el Congreso Republicano recortaron el ingreso marginal de tasas de impuestos agudamente y redujeron los impuestos en las ganancias de capital, dividendos y bienes raíces -todo lo cual masivamente ha beneficiado a los que ya son ricos.

Los observadores estaban sorprendidos -pero duramente conmocionados- para darse cuenta de que una mirilla permite que los fondos de protección y los administradores de equidad privada paguen un 15 por ciento de las ganancias de capital sobre el tan mencionado interés transportado, las tarifas que ellos ganan por manejar el dinero de otras personas.

Aun en las naciones que han celebrado igualitarismo y beneficios sociales, las redes de seguridad están desgastadas. El número de japoneses solicitando pagos de beneficio social ha alcanzado cifras récord. Ahora una tercera parte de los trabajadores de Japón laboran en tiempo parcial, la mayoría de estos jóvenes, quienes usualmente trabajan por contratos temporales que ofrecen poco en la manera de atención de salud o beneficios de pensión. En Alemania Occidental, en el despertar de las reformas del trabajo recortaron los pagos a los desempleados de largo plazo, y reaparecieron las cocinas económicas.

Las proporciones con frecuencia grotescas de desigualdad de ingresos están dando pausa aun en los más ardientes creyentes en el sistema de comercio internacional.

"El tema de la presunta justicia de los premios del capitalismo ha creado una apatía en toda la gente involucrada en los mercados económicos", le dijo el ex-presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan a Newsweek a principios de este otoño: "Esta es la razón porque, a pesar de esta extraordinaria serie de ganancias, el capitalismo todavía no ha obtenido conclusión". Él expresó preocupación de que la gente se volviera en contra de los mercados libres si se dan cuenta de que los mercados no cubren sus necesidades materiales.