Omán A. Nevárez / Vanguardia
Saltillo, Coah.- La misión parecía difícil y, al final, resultó gratificante: ofertar "abrazos gratis" a la gente en las calles de Saltillo. El planteamiento era sencillo, tres personas con un cartel y la respuesta fue casi inmediata.
El ejercicio inició en la Plaza de Armas, donde un grupo de manifestantes exigía la presencia del gobernador Humberto Moreira. Al llegar, robamos la atención en un segundo y las miradas se centraron en nosotros.

No pasó un minuto cuando mis compañeras, Karla y Kim, recibieron los primeros abrazos de parte de otras mujeres y hombres jóvenes que caminaban por el lugar.

Mi frágil autoestima comenzó a fracturarse cuando una señora se acercó a mí para estrujarme. y la magia comenzó. A partir de ese momento, recibimos decenas de muestras de afecto de quienes no tuvieron inconvenientes para abrazar a tres desconocidos.

Según la Real Academia de la Lengua Española, abrazar es la acción y efecto de estrechar o ceñir con los brazos. Nada más cuadrado y frío para definir un acto de amor y amistad.

Hace poco más de 20 años, Kathleen Keating, directora de educación de un hospital siquiátrico de California, concibió "El libro de la terapia del abrazo", que en México se editó como "Abrázame", donde catalogó varios tipos de contactos ilustrados con ositos.

Ella argumentó que su decisión de escribir fue porque entendió que se necesitan más que pastillas para curar a una persona.

La campaña "abrazos gratis" (free hugs) nació el 30 de junio de 2004 en Sydney, Australia, luego de que un hombre que se hace llamar Juan Mann salió de una depresión gracias al abrazo de una desconocida.

Desde entonces, cada jueves salió a las calles con un letrero para repartir abrazos. La primera vez sólo esperó 15 minutos para que una anciana aceptara su oferta y ahora viaja por el mundo y es conocido a nivel internacional.

En Saltillo, la respuesta fue buena. La indiferencia de la mayoría fue opacada por el apoyo de quienes participaron en el ejercicio realizado por Vanguardia. Muchas gracias y, por supuesto, ¡un abrazo!