Notimex
Ciudad del Vaticano.- Autoridades religiosas lamentaron hoy desde El Vaticano la irrupción violenta de militantes de un partido político opositor en la catedral de la Ciudad de México, lo que motivó el cierre indefinido del templo.
El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Carlos Aguiar Retes, señaló en declaraciones a Notimex que los actos de vandalismo nunca son el camino correcto para expresar la diferencia de ideas u opiniones.

'Es una lamentable situación, porque una cosa es la opinión de un obispo sobre cualquier circunstancia y la libertad para expresar y otra es la animadversión contra representantes de la Iglesia Católica', indicó.

Consultado en la Domus Santa Marta, al interior del Vaticano, el también obispo de Texcoco se refirió así a la irrupción violenta de varias decenas de militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) este domingo antes de la misa del mediodía.

El repique de campanas de la catedral de la Ciudad de México, a las 12:00 horas locales cuando iniciaba un mitin en el zócalo de la Convención Nacional Democrática del PRD, desató el enojo de un grupo de personas que ingresó al templo causando destrozos.

'Lo lamentamos siempre, nos parece que ese no es el camino, se corre el riesgo de provocar una reacción de parte de la feligresía, podría ser un motivo de ruptura que no viene nada bien en el contexto nacional', señaló Aguiar Retes.

Agregó que si bien se trata de un 'asunto local' el mismo cobró repercusión en todo México porque se dio en un lugar simbólico del catolicismo como es la catedral. 'No es lo mismo que se hubiera dado en cualquier otra parte', dijo.

Por otra parte, también entrevistado por Notimex, el rector del Pontificio Colegio Mexicano de Roma, Francisco Ramírez, indicó que es lamentable y reprobable cualquier acto de violencia.

'La gente tiene derecho a manifestarse, pero dentro de ciertos límites que concede la propia ley, cuando violentas un edificio y un espacio público o privado eso es totalmente reprobable', señaló el sacerdote.

Al respecto, el embajador de México ante El Vaticano, Luis Felipe Bravo Mena, condenó la intolerancia, pero aclaró que las agresiones contra el templo y contra el cardenal Norberto Rivera Carrera, no son tema de la relación diplomática.

'Evidentemente cualquier acto de intolerancia no es aceptable ni por principio, ni en este caso ni para cualquier persona o circunstancia, no es admisible. No existe comentario al respecto ni ha sido tema de la relación bilateral', ponderó.

Como consecuencia de la acción violenta, la Arquidiócesis de la capital mexicana informó que la catedral permanecerá cerrada hasta que se pueda garantizar la seguridad de los feligreses.