Moscú.- Rusia colocó ayer en órbita un satélite en el que se llevarán a cabo 45 experimentos preparados por científicos europeos y rusos con líquenes españoles, hámsters, tritones, peces, lagartos, caracoles, cucarachas y crisálidas de mariposas.
El satélite Fotón-M3 fue lanzado desde el cosmódromo kazajo de Baikonur con ayuda de un cohete Soyuz-U, y nueve minutos más tarde ocupó su órbita, donde seguirá hasta el próximo día 26, informó el Centro de Control de Vuelos Espaciales ruso (CCVE).

Nikolai Sokolov, jefe del programa de vuelo del Fotón -cuyo mando se realiza desde la misma sala que estuvo a cargo de la emblemática estación espacial rusa Mir-, dijo que el satélite con su cargamento volverá a la Tierra el 26 de septiembre, si bien todavía no se ha decidido si aterrizará en Rusia o Kazajistán.

El CCVE destacó que al final de la travesía se llevará a cabo un experimento singular para intentar bajar del satélite a la Tierra una pequeña cápsula con carga útil, Fotino, con ayuda de un cable de polietileno ultraligero y superfino de 30 kilómetros de longitud.

La agencia oficial rusa Itar-Tass llamó al Fotón "Arca de Noé", debido a la gran variedad de organismos que lleva a bordo y que regresarán a la Tierra junto con el satélite a finales de mes.

En particular, dos experimentos con líquenes españoles apuntan a estudiar su supervivencia en el espacio abierto y durante el retorno en la atmósfera para comprobar la teoría de que los asteroides y meteoritos pueden transportar microorganismos de un planeta a otro.

Otro experimento ruso con 10 hámsters, que pueden prescindir durante un mes de reservas de agua, apunta a investigar los mecanismos del metabolismo en condiciones de ingravidez.

En el satélite también se encuentran 20 tritones, a los que les amputaron partes del cuerpo para estudiar el proceso de regeneración en condiciones de ingravidez y radiación; y cinco lagartos, que ayudarán asimismo a estudiar las consecuencias de la falta de gravedad para el metabolismo de las células.

Además, viajaron al espacio 20 caracoles, que ayudarán a estudiar el efecto de la ingravidez para las fibras nerviosas; cucarachas jóvenes y adultas; y crisálidas enviadas por escolares moscovitas para que se transformen en mariposas en el espacio.