Nueva York, EU.- La Organización de las Naciones Unidas lanza oficialmente el jueves en Nueva York el Año Internacional de la Patata, iniciativa sobre la que ironizan en pasillos algunos diplomáticos, pero que permite atraer financiamiento público, necesario para la investigación agronómica.
La 60 Asamblea General de la ONU aceptó en 2005 un pedido de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), institución especializada de la ONU con sede en Roma, que solicitaba al secretario general que reconocera que la patata es "un alimento básico para la población mundial".

En una declaración fechada el 22 de diciembre de 2005, la ONU proclamó 2008 Año Internacional de la Patata, recalcando el "papel que la papa puede desempeñar en el desarrollo de la seguridad alimentaria y en el esfuerzo de erradicción de la pobreza".

"Para nosotros los diplomáticos, estos 'años internacionales de...' tienen poca importancia con respecto a las resoluciones sobre los conflictos o a la diplomacia mundial. Pero no podemos rechazar las propuestas de las instituciones especializadas. Desde hace poco existe un procedimiento estricto que limita las posibilidades de que un país pida un 'año internacional de..'", confía un funcionario de la ONU que pidió el anonimato.

"Hubo un año internacional del arroz (2004), un año internacional de las montañas (2002), ahora los italianos tratan de promover un año internacional de la astronomía. Saltamos desordenadamente de un tema al otro", lamenta el diplomático.

Sin embargo, cuando se estima que la población mundial va a aumentar en unos cien millones de personas por año en las dos próximas décadas, y que 95% de ese crecimiento concernerá los países en vías de desarrollo, el desafío no es irrisorio en absoluto.

La patata, rica en vitamina C y potasio, puede contribuir a reducir la mortalidad debida a la malnutrición. Su consumo está disminyendo en Europa, pero aumenta en los países en vías de desarrollo, donde se multiplicó por dos en 40 años.

En menos de dos décadas, China se ha convertido en el principal productor de patatas del mundo, sobrepasando a Rusia, Europa y Estados Unidos, tradicionales grandes productores y consumidores del tubérculo.

Hoy, de los 315 millones de toneladas producidas anualmente, el mundo en vías de desarrollo produce 162 millones, más de la mitad. China e India producen un tercio de las patatas cultivadas en el mundo.

"La investigación es fundamental para resistir a las mutaciones de las plagas", estima Thomas Gass, diplomático suizo y agrónomo de formación.

Gass recuerda que la hambruna que diezmó Irlanda a mediados del siglo XIX y obligó a emigrar a cientos de miles de irlandeses, se debió a un hongo procedente de México que contaminó a las patatas, principal alimento en la Irlanda pobre de la época.

"El sector privado no se interesa en la investigación, poco rentable, de manera que la notoriedad que aporta la ONU es indispensable para sensibilizar los organismos públicos", agrega.

Después del lanzamiento neoyorquino, Solanum tuberosum, su nombre científico, será tema de unos veinte congresos, desde la Séptima Conferencia de la Asociación Africana de la Patata, en Alejandría (Egipto) en octubre, hasta la Conferencia Mundial de la Patata, que se abrirá en Nueva Delhi (India) el 9 de diciembre de 2008, pasando por un "Congreso Europatata: la patata ante el porvenir", previsto en Berna (Suiza) en mayo de 2008.