Libia.- Los representantes de la ONU y de la Unión Africana (UA) tratan este domingo de salvar las negociaciones de paz sobre Darfur organizadas por Libia, después de que los rebeldes hayan reclamado la suspensión de las conversaciones.
El anfitrión de la reunión, el presidente libio Muammar Kadhafi, había afirmado que las negociaciones estaban condenadas al fracaso por la ausencia en ellas de los principales grupos rebeldes de la región occidental sudanesa de Darfur, inmersa en una cruenta guerra civil.

Este domingo, los rebeldes presentes en Sirte (este de Libia) reclamaron la suspensión de las conversaciones para tratar de conseguir la adhesión de los principales movimientos rebeldes.

"Necesitamos un tiempo adicional que será fijado por los mediadores para continuar las negociaciones con los (movimientos) ausentes y preparar las condiciones propicias", afirmaron en un comunicado leído por Tejedin Niem, el Movimiento por la Justicia y la Igualdad (JEM) de Abu Garda.

Los organizadores de las conversaciones de paz, la ONU y la UA, rechazaron su suspensión, estimando que el proceso de paz estaba en marcha y que los rebeldes podrían unirse a él posteriormente.

Miembros de ambos organismos se entrevistarán este domingo por la noche con representantes rebeldes para convencerles de continuar con las negociaciones.

"No se puede hablar de éxito o de fracaso en este momento. Lo más importantes es que el proceso se ha iniciado", explicó el portavoz de la UA, Noureddine Mezni.

"Este proceso continuará con la supervisión de dos negociadores jefe, Sam Ibok por parte de la UA y Tayé Zérihoun por la ONU, con la esperanza de que las principales facciones rebeldes se unan a él", añadió.

"Ahora, comenzaremos el proceso de planificación de los pasos a seguir", trató de explicar el enviado especial de la UA, Salim Ahmed Salim. "Deberemos fijar los plazos porque no nos podemos permitir un proceso interminable", explicó.

Ocho facciones surgidas del Movimiento Ejército de Liberación de Sudán (SLM/A) y el Movimiento por la Justicia y la Igualdad (JEM) boicotean las negociaciones, mientras que el jefe rebelde histórico Abdel Wahed Mohamed Nur, exiliado en Francia, nunca consideró asistir.

Este boicot ha dificultado los intentos por devolver la paz a Darfur, donde los rebeldes combaten contra el ejército gubernamental desde febrero de 2003 reclamando un reparto más justo de los recursos y mayor autonomía para una región "marginada".

El único avance hasta ahora fue un "alto el fuego unilateral" anunciado el sábado por el gobierno sudanés, aunque varios grupos rebeldes pusieron en duda, tanto en Sirte como en Jaba (sur de Sudán), el anuncio gubernamental.

Las dos partes en conflicto ya negociaron la paz en Abuja, Nigeria, en 2006, pero el proceso fracasó ya que sólo uno de los movimientos rebeldes firmó el acuerdo de paz con el gobierno del país.

La guerra en Darfur ha provocado hasta la fecha 200.000 muertos y más de dos millones de desplazados, según las estimaciones internacionales, aunque el gobierno sudanés rebaja la cifra a 9.000 muertos.

Los 7.000 soldados de la UA mal equipados y con escasa financiación, que desde 2004 están desplegados en la región, serán sustituidos próximamente por 26.000 militares de la ONU y la UA, una fuerza bautizada como Unamid.

En las conversaciones de paz de Sirte, a 600 km al este de Trípoli, participan seis grupos rebeldes, aunque los principales movimientos opositores están ausentes.