París.- La primera dama francesa, Carla Sarkozy, no quiere que en casa se hable de política porque "no tiene ni idea" y "no le interesa", según confesó a la revista "Elle" en su edición de mañana.

Por eso, no ejerce ninguna influencia en su esposo, el presidente Nicolas Sarkozy. "Por suerte, porque sería un infierno", declaró. "Mi marido no es un hombre fácil de convencer", añadió.
París.- La primera dama francesa, Carla Sarkozy, no quiere que en casa se hable de política porque "no tiene ni idea" y "no le interesa", según confesó a la revista "Elle" en su edición de mañana.

Por eso, no ejerce ninguna influencia en su esposo, el presidente Nicolas Sarkozy. "Por suerte, porque sería un infierno", declaró. "Mi marido no es un hombre fácil de convencer", añadió.

Carla Bruni-Sarkozy fue apuntada como sospechosa de influir en el nombramiento de Frédéric Mitterrand como ministro de Cultura y del director de una emisora de radio. "Mi marido nos preguntó a otros artistas y a mí por nuestra opinión durante una comida, pero la decisión ya estaba tomada", dijo la cantante.

La primera dama francesa quiere dedicarse en el futuro a su fundación que, entre otros, tiene como patrocinador a una empresa de cosméticos francesa. La fundación incluye varios proyectos como la lucha contra el analfabetismo o el apoyo a jóvenes desfavorecidos que quieran dedicarse al arte.

"Yo tuve una formación muy privilegiada, nuestra familia estaba rodeada de arte y música. Ahora quiero ayudar a quienes tuvieron menos suerte", dijo la esposa del presidente. No basta con acompañar a su marido a los viajes al extranjero: "Es interesante, pero doy demasiado poco de mí", señaló.