En un libro de condolencias centenares de habitantes han dejado sus mensajes de afecto y de respeto, deseándole "un buen viaje".
Larisa, Grecia.- La ciudad griega de Larisa se despertó hoy con un sabor amargo, a 24 horas de la súbita muerte del futbolista internacional mexicano Antonio de Nigris de un paro cardiaco en la noche del lunes.

La gente formaba hoy una fila continua a las puertas del estadio "Alcázar" para depositar una flor, escribir unas palabras de adiós y encender una vela en la capilla ardiente improvisada para despedirse "del muchacho con la sonrisa y sin igual".

Sula, una señora vestida de negro, hacía guardia junto a la puerta del estadio donde de forma improvisada la afición colocó una foto del futbolista fallecido a los 31 años, que había llegado el pasado agosto a esta ciudad helénica para militar en el club Larisa FC con un contrato de dos años.

En un libro de condolencias centenares de habitantes han dejado sus mensajes de afecto y de respeto, deseándole "un buen viaje".

"Estamos todos tan conmovidos por esta tragedia", dijo a Efe desolado el jugador argentino Matías Iglesias, que ya lleva tres años en el equipo.

"Antonio estaba feliz aquí con su familia, su esposa Sonia y su hijita Miranda ", en su nueva casa alquilada en un suburbio de Larisa, a 360 kilómetros al norte de Atenas, dijo el jugador.

Agregó que De Nigris era su amigo íntimo y que "nunca se había quejado de dolor o malestar alguno".

Sus compañeros se acercaron hoy a la cancha de entrenamiento en la localidad de Dendra, aturdidos por la sorpresa y el dolor de haber perdido tan repentinamente a un compañero, a un amigo, a la estrella del equipo.

"Hoy es un día muy difícil, más que ayer. Nos tomará mucho tiempo para superar su pérdida", comentó el técnico griego del equipo, Marinos Uzunidis, tratando de animar a los compañeros de equipo de De Nigris.

"Yo lo había elegido y había puesto grandes esperanzas en él. Se había integrado al equipo rápidamente, quería ayudarle a marcar goles y tenía muchas ambiciones", dijo Uzunidis.

Gastón Casas, jugador argentino, con el que De Nigris y su familia compartieron momentos y habían ido de paseo el sábado anterior al puerto de Salónica después del entrenamiento, dijo, abrumado, que "nuestros pensamientos están ahora con la familia".

Ambos se habían sumado juntos al equipo este verano y Casas aseguró que "Antonio era una gran persona" y que como futbolista "quería superarse cada día".

El sueño de De Nigris era jugar con los colores nacionales de México en el Mundial de Sudáfrica en 2010, como había escrito en su página personal en el ciberespacio.

El club Larisa FC informó hoy en un comunicado de que para el fichaje de De Nigris "se había seguido todo el protocolo mundial de exámenes (médicos)".

El propio De Nigris había informado al club de que padecía un problema "en el miocardio", que, no obstante, "era compatible con el atletismo" y que, tras un análisis, se diagnosticó que se encontraba "normal y dentro de niveles aceptables".

"Yo descarto la teoría de que Antonio estaba enfermo y no creo que arriesgaría su vida si no estaba al cien por cien seguro de que no había riesgo", afirmó Casas.

Pero otras personas cercanas al fallecido futbolista no descartaron la posibilidad de que De Nigris no hubiera evaluado la gravedad de su estado.

Los padres de la esposa del fallecido jugador, Sonia, llegaron hoy desde Nueva York a Larisa para acompañar en el dolor a su hija y a su nieta Miranda, mientras se esperaba la llegada del hermano y también futbolista, Aldo De Nigris, para repatriar los restos mortales del jugador.

Un amigo griego del futbolista que quiso guardar el anonimato no dejaba de lamentar la tragedia y le parecía como una pesadilla que haya fallecido en el lecho, sin poder ayudarle.

Apuntó que "esa noche yo llegué corriendo a su casa después de que me llamó su mujer. Le suministré los primeros auxilios pero ya era tarde".

"Estaban tan dichosos en Larisa, él y su esposa, y se querían quedar más años aquí. La ciudad no le olvidará ", añadió con profunda tristeza.