Fotos: Jo Farrell
Agencias
Esta dolorosa práctica era considerada un símbolo de belleza, el proceso de vendaje empezaba cuando las niñas tenían entre 4 y 6 años
La costumbre del viejo milenio de vendar los pies de las mujeres chinas, la cual fue prohibida en 1911, se ha desvanecido casi totalmente en el pasado.

La mayoría de la gente sólo ha oído historias de esta práctica, ya que quedan muy pocas mujeres de pies vendados aún con vida.




Ahora estas mujeres has sido retratadas por la fotógrafa Jo Farrell, quien radica en Hong Kong.

Las mujeres de este proyecto se encuentran ya entre los 80 y 90 años.

En todas las culturas existen formas de modificación corporal que se adhieren a los cultivos de la percepción de la belleza -aumento de senos, tatuajes, cirugías plásticas, etc-.

Las mujeres fotografiadas son campesinas que viven y trabajan en zonas rurales, lejos de la vida de la ciudad.




El proceso de vendaje empezaba cuando las niñas tenían entre 4 y 6 años, y era realizado por la madre. Los pies eran puestos a remojo en agua con algunas hierbas, para eliminar todos los restos de pieles muertas, y las uñas se cortaban tanto como era posible. No superar los siete centímetros de pies era lo establecido.

Después de un masaje, los 4 dedos más pequeños se rompían. Luego, se vendaban con seda o algodón empapado en líquido, apretando los dedos contra el talón. Cada dos días se retiraba el vendaje y se volvía a realizar. El proceso duraba dos años. Para entonces, los pies medían sólo unos 10 cm.

Las únicas partes en contacto con el suelo eran su calloso talón y el dedo gordo. Aunque parezca increíble, estos hermosos pies fueron por cerca de un milenio el más oculto tesoro de las mujeres chinas y el más soñado placer de sus hombres.

Muchas de las mujeres que se sometieron a esta dolorosa práctica quedaron con incapacidad permanente.