La violencia, en todas sus facetas, es una constante en la filmografía de David Cronenberg, quien en "Promesas del Este", que compitió hoy en el Festival de San Sebastián, la toca desde el ángulo de la mafia rusa.
San Sebastián, España.- "Violencia -dice- es la destrucción de un cuerpo humano. Ahí está mi interés: como hecho humano, no como evento cinematográfico".

El cineasta canadiense, a sus 64 años, ha hecho un recorrido en su filmografía por temas que mezclan el horror físico con el psicológico, con seres complejos e inusuales como los protagonistas de "Dead ringers", "The fly" o "M. Butterfly", hasta llegar a experimentos raramente entendidos por el público como "Crash", "EXistenZ" o "Naked lunch".

Sin embargo, hace dos años dio un giro a su carrera con "A history of violence", donde logró el favor de la crítica y llegar a un público más amplio. Ahora, con "Promesas del Este" continúa con el mismo estilo y con el mismo protagonista, Viggo Mortensen -esta vez junto a Naomi Watts y Vicent Cassel-, para sumergirse en la mafia rusa del Londres actual.

Cronenberg parte de un "thriller" para seguir los derroteros de un drama clásico. "Algunos vieron incluso connotaciones bíblicas; y otros referencias de Shakespeare. Pero mis influencias fueron las lecturas de Dostoievsky, y la cultura y la búsqueda del alma oscura rusa. Aunque sí es verdad que el filme tiene una estructura arquetípica con un poder propio".

El cineasta ha querido abordar "la nueva Rusia, similar a la antigua; pues es igual de cruda y brutal, con ese capitalismo que en pocos años se ha impuesto de esa forma terrible. Creo -añade con sorna Cronenberg- que a (el presidente ruso Vladímir) Putin le gustará la película".

Uno de los aciertos de "Promesas del Este" es la construcción de personajes, sobre todo el de Mortensen, un ser complejo y sutil. "Todos sus personajes están llenos de matices, ninguno es de trazo grueso, porque él es un gran observador del ser humano y su comportamiento", señala el actor.

Además, añade que "todos tienen mucho más de lo que ves y al final aprendes mucho de ellos, pero nunca acabas conociéndolos del todo, porque Cronenberg te ofrece muchas preguntas, pero nunca da una respuesta al final".

Viggo, quien cree que "A history of violence" y "Promesas del Este" son "muy distintas", opina también que "las dos son igual de buenas", y se muestra feliz de haber asistido a la proyección con público en el pasado Festival de Toronto: "Les gustó y se reían, porque la película tiene momentos de un humor oscuro, a pesar de ser una trama muy dura".

El trabajo de documentación fue exhaustivo. Director y actor viajaron a Rusia, hasta una cárcel de máxima seguridad, para conocer a miembros de la mafia con sus cuerpos totalmente tatuados.

"Esos tatuajes tienen su significado. Son su pasaporte, su identidad, porque cuentan su vida", apunta Cronenberg, que concluye definiendo "Promesas del Este" como "una mezcla de ficción y realidad. Quisimos estar lo más próximos a lo real, pero también la ficcionamos, porque ¡no es un documental!".