A los israelíes les gusta denominarse como un "el pueblo de los libros" y el libro y la lectura es algo valorado en la cultura judía. Foto Internet
A los israelíes les gusta denominarse como un "el pueblo de los libros" y el libro y la lectura es algo valorado en la cultura judía.
Tel Aviv, Israel.- Eva Milrad se para con su deportivo carrito de bebé ante una estantería repleta de libros en medio de la concurrida avenida Rothschild, en el centro de Tel Aviv, y ojea la contraportada de una obra que acaba de retirar de una "caja de libros" pública. "Vengo muy a menudo aquí y tomo prestado un libro", señala esta amable mujer de 56 años que de buena mañana sale a pasear a su nieto.

La cosmopolita y turística ciudad israelí acaba de inaugurar dos nuevas bibliotecas en la calle, y ya suman ocho en todo el distrito de la urbe a orillas del Mediterráneo. Cuatro de ellas se encuentran repartidas junto al paseo marítimo, que va desde la Jafa, en las afueras, hasta el norte de la ciudad. El horario de apertura de estas bibliotecas ambulantes se ha acoplado al de los bañistas. A partir de las siete de la mañana y durante 12 horas los visitantes pueden escoger el título que deseen para leer.

Y para muchos, lo mejor es que no cuesta dinero. Tampoco se necesita una tarjeta de miembro. "La gente puede tomar un libro y nosotros confiamos en que lo devuelva más tarde", señala una portavoz de la administración municipal. Y funciona, aunque "unas veces mejor que otras", puntualiza. En total en Tel Aviv hay 22 bibliotecas convencionales que en su conjunto tienen cerca de un millón de libros en préstamo.

En una superficie con césped junto a la "caja de libros" en la avenida Rothschild, los funcionarios municipales han abierto dos confortables hamacas para que los transeúntes se pueden sentar y ojear de forma relajada el libro que desean tomar prestado. Hace tres años en esta zona estaban instaladas las tiendas de campaña de los jóvenes que ocuparon el paseo para protestar por los elevados costes de vida en la ciudad.

El préstamo gratis de libros encaja con las exigencias del movimiento de protestas por una mayor justicia social. El objetivo del proyecto iniciado hace un año es "hacer accesible a literatura a cualquiera y alentar a leer en cualquier momento y en cualquier lugar", señaló la portavoz. Algo que se reivindica todavía más en la era de los nuevos medios, agregó.

Y leer al aire libre no es un problema en esta ciudad, que tiene una media de 318 días soleados al año y goza de un clima suave.

A los israelíes les gusta denominarse como un "el pueblo de los libros" y el libro y la lectura es algo valorado en la cultura judía. Para los creyentes, el estudio de la Torá, los cinco libros de Moisés, es un deber religioso.

En las "cajas de libros" se puede encontrar todo tipo de literatura y los libros se ofrecen en cinco leguas: hebreo, árabe, inglés, francés y ruso. También hay literatura infantil en el catálogo. A pesar de la fuerte competencia con los videojuegos, en Israel sigue floreciendo el mercado literario para niños y jóvenes.

"Estoy buscando un libro para mi nieto Alon", dijo Milrad. A ella le gustan las obras relacionadas con la historia. "Lo que más me gusta de estas bibliotecas callejeras es el ambiente distendido, que no es tan estricto como en una biblioteca habitual", dijo esta mujer, que suele contribuir a la biblioteca con libros que tiene en casa y que ya ha leído. "Los regalo con gusto porque considero que es un proyecto estupendo", explica esta joven abuela. "Sencillamente me encanta", agrega.

Por Sara Lemel/DPA