La Jornada
Luego de que se divulgaron los datos del PIB del cuarto semestre de 2008, que mostró una pronunciada contracción anualizada de 3.8%, revisamos nuestra previsión económica para 2009 y ahora avizoramos una contracción de 2.5% en el año (era de 2%).
México, D.F..- La Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), encargada de determinar el principio y fin de las expansiones y recesiones en Estados Unidos, indicó a principios de diciembre de 2008 que la recesión actual comenzó en enero de 2008, con lo cual concluyeron los 73 meses de expansión continua que empezaron en diciembre de 2001. Además, la previsión es que el actual descenso se convierta en uno de los más largos y profundos desde la gran depresión.

Luego de que se divulgaron los datos del PIB del cuarto semestre de 2008, que mostró una pronunciada contracción anualizada de 3.8%, revisamos nuestra previsión económica para 2009 y ahora avizoramos una contracción de 2.5% en el año (era de 2%).

También se prevé una contracción igualmente brutal en el primer trimestre de este año y otras progresivamente menores en el segundo y el tercero. Se espera un crecimiento modesto en el cuarto, impulsado por el paquete de estímulos del gobierno.

Nuestro pronóstico de un retorno al crecimiento en 2010 refleja sobre todo el impacto del fuerte estímulo monetario y fiscal. Sin embargo, será lento, de 0.7%, a causa de la continua presión sobre los hogares, los bancos y las empresas para que reconstruyan sus balances, y por la continuación de problemas en el mercado de la vivienda. Existe una creciente probabilidad de que el crecimiento de 2009 sea mayor que nuestra previsión inicial, si el estímulo fiscal se aplica con eficiencia, pero será a costa de un crecimiento más débil e incluso una renovada contracción en 2011.

Las autoridades estadunidenses siguen tomando medidas sin precedente para resucitar el sistema financiero del país, aunque al costo de poner más presión sobre las finanzas públicas. En tanto, la Reserva Federal mantiene su postura de excesiva lasitud y continúa expandiendo su balance para procurar un flujo continuo de crédito en el sector financiero. En vista del poco alentador panorama económico, también prevemos que el estímulo de la polItica monetaria mantenga su dinamismo en 2009 y aun entrado 2010. Puede que esa política se vuelva cada vez menos ortodoxa a corto plazo. Es probable que aumenten las compras de títulos de empresas de patrocinio gubernamental (GSE, por sus siglas en inglés) y de bonos del Tesoro.

Los problemas en el sector de bienes raíces seguirán gravitando sobre la economía el resto de la década. La demanda de vivienda continuará debilitándose en 2009 bajo el peso del cierre virtual del mercado subprime, las normas más estrictas de crédito y el creciente desempleo. No prevemos que recupere fuerza antes de 2011, cuando muy temprano.

Vaticinamos que los consumidores aumentarán sus ahorros conforme disminuya su riqueza de vivienda, en vez de expandirse a la gran velocidad que muchos esperaban. Otros efectos de la riqueza se transmitirán al perder valor los fondos de pensiones, los cuales han sido duramente golpeados por las fuertes caídas de las acciones. Allí donde los nuevos jubilados son miembros de esquemas de beneficios definidos (en los que está predeterminado el nivel de ingreso al momento del retiro), las empresas operadoras se verán forzadas a compensar con sus propios flujos de caja las mermas en las reservas, lo cual afectará sus finanzas.

El grave deterioro de las condiciones del mercado de trabajo a partir de finales de 2007, y en particular desde septiembre de 2008, también es desalentador el consumidor. La tasa de desempleo se elevó a 7.6%, la más alta desde 1992. Prevemos que el desempleo se elevará en forma aún más pronunciada en el resto de este año y a principios de 2010, conforme los males del sector financiero se extiendan hacia la economía real. El deterioro del mercado laboral también sugiere más dificultades para muchos consumidores en el pago de sus deudas, y cualquier incremento en la cartera vencida conducirá a más problemas en el sector financiero a corto plazo y condiciones crediticias aún más restringidas. Vaticinamos que el consumo privado en EU decaerá casi 2% en 2009 -primera contracción de ese nivel desde principios de 1980-, luego de un crecimiento de apenas 0.3% en 2008. La recuperación comenzará a cobrar impulso hacia la segunda mitad de 2010.

Cuatro años de utilidades de dos dígitos condujeron a un auge de la inversión empresarial en 2004-07, pero ya las ganancias se desgastaron y el decremento seguirá en 2009, conforme se reduce la demanda interna y el incremento de la productividad disminuye. El endurecimiento de las condiciones de crédito a consecuencia del desbarajuste financiero y el aumento de la reserva pensionaria para prevenir pérdidas mayores limitarán los fondos disponibles para aportaciones de capital, y conducirán a un alentamiento de las inversiones empresariales, por lo que no es probable una recuperación antes de 2010.

Con respecto a Canadá, no hay datos completos de 2008, pero prevemos la contracción más pronunciada en 18 años en el cuarto trimestre, y un crecimiento muy accidentado a lo largo del año. El descenso se acelerará a principios de 2009, conforme los principales mercados de exportación continúen su derrumbe y la economía interna pierda empleos. Pronosticamos que el desempleo se elevará fuertemente en Canadá en 2009, pero sólo llegará a su máximo en 2010, a alrededor de 9%, y el gasto de consumo se reducirá en ambos años.