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Lima, Perú.- Lima es un dolor de cabeza para la población en vísperas del inicio de la V Cumbre América Latina-Unión Europea (ALC-UE), debido al enrejado de calles, desviaciones de tránsito y reparaciones de vías que han convertido a la capital peruana en un pandemonio.
"Esto es un caos!", exclamó airada María Puente, una mujer de 40 años que, según dijo a la AFP, se ha demorado más de dos horas para llegar del centro de Lima a su casa en el exclusivo distrito de San Borja, donde está el Museo de la Nación, sede de la cumbre.

Desde la madrugada del martes un inusual movimiento policial acordonó los entornos de los hoteles donde se alojarán las delegaciones. Estos centros están ubicados en los distritos limeños de Miraflores, San Isidro y San Borja.

Además la policía cerró las calles con rejas donde están los cuatro hoteles que alojarán a los Jefe de Estado y de Gobierno que asisten a la cumbre, impidiendo el paso de los transeúntes.

Solo podían pasar los trabajadores de los hoteles y los vecinos que previamente fueron censados y que están obligados a salir con su documento de identidad y un recibo de teléfono o luz, que acrediten que viven en ese lugar.

En un inicio se les dijo a los vecinos que no podían recibir visitas durante los días de la Cumbre, pero ante las protestas airadas la policía les pidió una lista de los "posible familiares que los visitarían".

El general Javier Uribe, jefe del comando policial, dijo a la prensa que se ha censado a unas 100 mil personas y que agentes con computadoras portátiles controlarán a todos los que ingresen a esas zonas de seguridad, y "si es posible un policía acompañará a la visita hasta que ingresa a la casa del familiar".

A estas limitaciones y desvíos vehiculares que ya afectaba a la población se agregó el plan de la mayoría de los municipios limeños de rehabilitar y refaccionar calles y veredas de cara al Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), que se realizará en noviembre.

Montículos de piedras y de materiales, pesadas maquinarias arrojando asfalto para parchar pistas, trabajadores rompiendo aceras, camiones atravesados para evitar el pase de vehículos, han provocado protestas masivas.

"Por culpa de esta improvisación he llegado tarde al trabajo", dijo Jacqueline Muñoz, una empleada de un banco, que relató que el bus en que viajaba fue desviado en cuatro oportunidades de la ruta normal para llegar a Miraflores, donde labora desde hace unos meses.

"Llegué con 20 minutos de demora", señaló tras indicar que no tendrá ante quién quejarse a fin de mes cuando le descuenten por llegar tarde.

Una gran fila de vehículos se aglomera en las mañanas en la Vía Expresa de Javier Prado -una arteria crucial para Lima-, debido a la restricción del tránsito en ambos sentidos del tramo que pasan por el Museo de la Nación, sede de la Cumbre, y la Biblioteca Nacional, donde se encuentra el centro de prensa.

La restricción ha ocasionado cuellos de botella en las principales arterias de esta gran vía y que los vehículos colisionen por ganar espacio y llegar a tiempo a su destino.