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La ayuda de los gobiernos de países ricos hacia los que están en vías de desarrollo ha mejorado marginalmente, pero sigue siendo limitada por políticas sobre calentamiento global, migración y seguridad, según un estudio del Centro para el Desarrollo Global.
El llamado "índice de compromiso con el desarrollo" (CDI, por sus siglas en inglés), realizado por el centro, uno de los principales organismos de investigación del mundo, indicó que ciertas políticas de algunas naciones, como la política ambiental de Estados Unidos y las políticas migratoria y de seguridad de Japón, han impedido un mayor incremento de la ayuda entregada a países pobres.

"Los países que podrían hacer más debido a su tamaño están entre los de peor desempeño", indicó David Roodman, investigador del CDG. "El componente ambiental del CDI expone de manera dramática el desastre de las políticas ambientales estadounidenses cuando se comparan con otras naciones ricas".

Los criterios analizados por el estudio incluyen la dimensión y calidad de la ayuda al extranjero, la apertura a las exportaciones de los países pobres y los regímenes que promueven las inversiones y la transferencia de tecnología al mundo en desarrollo, así como la apertura a la migración, el control de las emisiones de gases de invernadero, el mantenimiento de la paz y la seguridad, y el combate a la corrupción.

Los países del norte de Europa que tradicionalmente han obtenido altas calificaciones lo siguieron haciendo este año, con Holanda a la cabeza de la lista, seguida por Dinamarca y Suecia.

Reino Unido, cuyo buen desempeño en inversiones y emisiones de gases de invernadero fue afectado negativamente por su pobre historial en cuanto a admisión de inmigrantes del mundo en desarrollo y por sus exportaciones de armas, se ubicó en el sitio nueve de las 21 naciones analizadas.

Estados Unidos ocupó el lugar 14 y Japón, cuya ayuda es escasa y se gasta en forma equivocada y que mantienen sus fronteras relativamente cerradas tanto a la migración como al comercio, quedó en el último lugar.

Además del riesgo humanitario que implican las inundaciones, el impacto del cambio climático tiene el potencial de alterar las producción agropecuaria de los países en desarrollo.

William Cline, también investigador del CDG, calculó hace poco que una elevación de la temperatura global provocaría más perjuicios que beneficios a los países en desarrollo. Aunque un aumento de la temperatura podría inicialmente impulsar la producción agrícola, indicó, la mayor parte de ese beneficio se registraría en el mundo industrializado. El clima de la mayoría de los países en desarrollo es ya demasiado cálido como para maximizar su producción agrícola. El reporte sostuvo que en lugar de crear una perjudicial "fuga de cerebros" en países pobres, y de vaciar a las clínicas africanas de enfermeras, la migración de trabajadores de países pobres a países ricos era, a fin de cuentas, positiva.

"Muchos males aquejan a las clínicas africanas más que la falta de personal, y la escasez de personal es resultado de muchas fuerzas... que no son abordadas por las políticas migratorias internacionales", señaló.

Los efectos negativos son compensados por las remesas que envían los migrantes y por los mismos migrantes que regresan a casa con nuevas capacidades.