Santiago De Chile.- Luego de una intensa operación rastrillo y apoyada en una autorización judicial, la policía desalojó a la mayoría de los civiles que se resistían a dejar la zona de influencia del volcán "Chaitén" que volvió a lanzar material incandescente en la madrugada de ayer.
El viento trasladó rápidamente las miles de toneladas de cenizas a la zona sur de Argentina, y pasado el mediodía avanzaron hacia el norte, alcanzando a Buenos Aires, distante unos 2 mil kilómetros al norte del macizo, según un comunicado del Servicio Meteorológico Nacional de Argentina.

Un comunicado del SMN dijo que "el cielo (de Buenos Aires) se puede ver de un tono grisáceo, producto de la presencia de cenizas que se están moviendo de oeste a este a una altura de alrededor de 3 mil 500 metros".

Una portavoz del SMN, Marta Castro, dijo al canal C5N que la nube de cenizas "por ahora no reduce la visibilidad horizontal, no es un fenómeno a nivel del piso, pero en algún momento puede precipitar algo".

Castro agregó que "si la nube de cenizas mantiene su densidad, es muy probable que se vea sobre Uruguay".

El ministro chileno en campaña para afrontar la catástrofe, José Goñi, precisó ayer que la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, mil kilómetros al sur de Santiago, autorizó el desalojo de quienes se resisten a abandonar sus viviendas y, principalmente, sus animales, en una zona de exclusión de 50 kilómetros alrededor del volcán.

"Los jueces han dado instrucciones (a la policía) para usar la fuerza si es que es necesario", dijo Goñi, que precisó que se trataba de unas 130 personas, incluso cuatro niños.

El volcán "Chaitén", mil 200 kilómetros al sur de Santiago y a 10 kilómetros del poblado del mismo nombre, hizo nuevas erupciones minutos antes de la medianoche del miércoles, lanzando material incandescente, con fuertes ruidos subterráneos y provocando un fuerte olor a azufre en el aire.

Patrullas policiales a pie consiguieron sacar hasta Puerto Cárdenas, en el límite de la zona de 50 kilómetros de exclusión alrededor del volcán, a varias familias y a cuatro niños, mientras patrullajes aéreos trataban de ubicar a quienes permanecen ocultos para no abandonar el lugar, informó el jefe de la policía nacional, general José Bernales.

El vulcanólogo Hugo Moreno, del Servicio Nacional de Minería y Geología, dijo telefónicamente a la AP que lo mejor que podría pasar es que "decaiga la magnitud de la erupción, la sismicidad y que concluya el ciclo eruptivo".

Lo peor, dijo, es que "la sismicidad comience a incrementarse, que las explosiones sean mayores y que se formen hongos grandes y que ese hongo colapse y produzca flujos piroclástico (formado por gases, ceniza y piedras)".

Moreno agregó que si las miles de toneladas de material incandescente -con temperaturas de 400 grados celsius- pierden su sustento y caen a tierra, podrían avanzar sobre los valles a una velocidad de hasta 400 kilómetros.

El periodista Adrián Maldonado, corresponsal de radio Cooperativa en Puerto Cárdenas, un poblado cercano a "Chaitén", relató que "la situación fue bastante compleja tras esta violenta erupción del volcán, lanzando incluso rocas incandescentes hacia el aire, lo que motivó el desplazamiento de muchas personas hacia (el poblado de) Santa Lucía, distante 40 kilómetros".

Agregó que "aún hay personas que permanecen al interior" de la zona de exclusión.

La erupción inicial la semana pasada causó la evacuación de unas 8 mil personas de "Chaitén" y Futaleufú, distantes 156 kilómetros una de otra, y de varias aldeas cercanas.

Sergio Galilea, gobernador de la región de Los Lagos, que comprenden las áreas afectadas, dijo que se necesitarán unos 5 mil millones de pesos (10.6 millones de dólares), para enfrentar el traslado y alimentación de los desplazados el primer mes.