El Universal
Propiedades de los capos de la droga, lugares de enfrentamientos entre cárteles y sitios que los narcos frecuentan, son puntos obligados para algunos turistas en ciudades como Mazatlán, Matamoros y Culiacán
El tono de voz del guía de turistas disminuye. Susurra al mismo tiempo que señala una vieja residencia: ¿Ve esa casa? Es de "El Chapo".

El conductor del taxi turístico se refiere a una propiedad de Joaquín Guzmán Loera, líder de la organización criminal conocida como el cártel de Sinaloa.

Aunque Mazatlán se promociona ante el mundo como un paradisiaco destino de playa, el lado oscuro que se asoma en la ciudad ocasionado por los enfrenamientos entre bandas del crimen organizado ahora está siendo explotado por algunos taxistas con los denominados narco-tours.

Aunado al derramamiento de sangre que se vive en las calles este puerto, se percibe una fascinación hacia la ostentosa y colorida forma en la que viven los narcotraficantes mexicanos, publica el The New York Times en un artículo.

Los llamados narcocorridos se vuelven cada vez más populares entre la juventud, y a esto se unen algunos turistas lo suficientemente curiosos sobre los grandes capos de la droga para pagar para echar un vistazo en sus casas para vacacionar y en los lugares que frecuentan, sin mencionar algunos de los lugares donde crudos enfrentamientos han tenido lugar.

Pero, según el NYT, Mazatlán no es el único destino en México en donde se puede tomar parte de un narco-tour.

En Matamoros, Tamaulipas, los turistas son llevados frecuentemente al lugar exacto donde Osiel Cárdenas Guillén, líder del cártel del Golfo, fue arrestado en 2003 luego de un enfrentamiento con elementos del Ejército mexicano.

Por su parte, en Culiacán, Sinaloa, sede del cártel que lidera Joaquín "El Chapo" Guzmán, uno de los lugares más populares para visitar es el Santuario de Jesús Malverde, considerado el santo patrono de los narcotraficantes.

Volviendo a Mazatlán, este puerto ha sido conocido por mucho tiempo como uno de los destinos de descanso favoritos de los capos de la droga, a donde recurren para alejarse del "estrés" causado por sus "tareas" dentro del crimen organizado.

La discoteca Frankie Oh es otra de las paradas obligadas en los narco-tours- en el puerto. El lugar, antes de ser cerrado por las autoridades, era propiedad de Francisco Arellano Félix, uno de los líderes del cártel de Tijuana.

Para Silvestre Flores, un académico de Sinaloa que ha escrito sobre los paseos enfocados en personajes pertenecientes a los cárteles de la droga, estos tours no son diferentes a los que se realizan en la Zona Cero en Nueva York o a la ruta de los lugares favoritos de Al Capone en Chicago.

Por su parte Juan, quien opera un taxi turístico en Mazatlán, señala que los narco-tours no son más dañinos que leer los periódicos en México, que están llenos de notas relacionadas con la lucha contra el narcotráfico. Él realiza varios de estos paseos al día, pero, asegura, sólo cuando los clientes lo piden.

Durante sus recorridos, Juan suele detenerse en una de las calles de la zona más turísticas del puerto, en donde recrea con sonidos y ademanesel momento en el que Ramón Arellano Félix intentó matar a Ismael "El Mayo" Zambada, pero, donde el del cártel de Tijuana fue quien perdió la vida.

Ocasionalmente, en el lugar se ve un ramo de flores, probablemente de algún admirador de este capo de la droga en México.