Rangún, Birmania.- Los cientos de miles de afectados por el ciclón "Nargis" no tienen descanso: Después de la catástrofe hace casi dos semanas se acerca desde el mar un frente de tormenta con lluvias torrenciales a Myanmar (antigua Birmania), advirtieron hoy los meteorólogos.
Los cooperantes locales, que son los únicos que pueden ocuparse de los supervivientes en el delta del río Irrawaddy, se preparan "para lo peor", según la Cruz Roja, pues las previsiones son de hasta 12 centímetros de lluvias en los próximos días.

La tormenta "desplazará a más gente, traerá más agua a un área ya saturada y no se irá rápido, así que allí hay potencial para que haya un brote serio de enfermedades", aseguró Joe Lowry, de la Cruz Roja.

Mientras tanto, continuaron las protestas en todo el mundo por la prohibición de la junta de Myanmar de que entren al país cooperantes extranjeros. "Estamos logrando poner en su sitio el sistema logístico, pero lleva mucho más tiempo de lo normal porque se hace por teléfono", aseguró Richard Horsey, portavoz de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). "Todo se hace por control remoto".

El ciclón causó la muerte de 130.000 personas y dejó a dos millones con necesidades urgentes de alimentos, agua, refugio y medicinas, según las estimaciones de la ONU. Hasta ahora, dos semanas después de la catástrofe, la negativa de la junta a permitir el despliegue humanitario ha hecho que sólo 500.000 personas hayan recibido ayuda.

El gobierno birmano sólo reconoce la muerte de 38.491 personas y la desaparición de otras 27.838.

El comisario de la Unión Europea responsable de ayuda humanitaria, Louis Michel, instó hoy a la junta a "permitir la entrada no sólo de la ayuda, sino de cooperantes" al país. Sin embargo, en una conversación el ministro de Asuntos Sociales birmano, Maung Maung Swe, sólo le prometió "analizar" este pedido.

"No hubo ninguna respuesta clara. Esperaremos a ver qué pasa en concreto", dijo en Bruselas un portavoz de Michel. El comisario exigió visados de 30 días para los empleados de la Comisión Europea y de seis meses para miembros de ONGs. También que los militares abran a la ayuda humanitaria la base aérea de Pathein, cerca del delta del Irrawaddy.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, enviará al subsecretario para Asuntos Humanitarios, John Holmes, para tratar de convencer a la junta de que permita la entrada de cooperantes, una tarea que ya intentó sin éxito el primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej.