El Universal
En la Semana de la Moda de Milán, Naomi Campbell apareció sobre la pasarela envuelta en una enorme túnica de estampado abstracto multicolor ceñida por dos (¡dos!) vistosos cinturones en piel oscura tachonados de estoperoles y provistos de bolsitas tipo canguro.
Enredada al cuello llevaba una tira asimétrica de tela en otra gama de tonos y, por debajo de todo eso, asomaba un poco el verde brillante del bikini que se había puesto la diva de las top models.

¿Por qué todo ese despliegue de excentricidad para promover una marca de bikinis? y ¿quién se va a poner eso?, se oyó decir entre el público que atiborraba el salón.

Esta es la clásica exclamación de las mujeres cuando hojeamos una revista de moda y nos encontramos con modelitos que parecen haber sido diseñados para hacer el ridículo.