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El Universal
La crisis alimenta el sentimiento nacionalista de la región; más de un millón sale a las calles de Barcelona; piden nuevo pacto fiscal.
BARCELONA.- Dos millones de personas, según los organizadores, 1.5 millones, según la guardia Urbana, salieron ayer a las calles de Barcelona en el día de Cataluña, en la que se convirtió en la manifestación independentista más grande que se ha ya realizado en la región, y en un nuevo dolor de cabeza para el presidente Mariano Rajoy, enfrascado en la crisis de deuda del país.

Bajo el lema "Cataluña, una nueva nación en Europa", los catalanes, convocados por la Asamblea Nacional Catalana, formaron una columna de 3 km y abarrotaron el centro de Barcelona para pronunciarse por la independencia y pedir un nuevo pacto fiscal, con la dura crisis económica como caldo de cultivo para una población que se siente agraviada por el régimen fiscal y protesta contra los recortes de los gobiernos central y regional.

En un mar de banderas independentistas, la manifestación discurrió de forma pacífica y colapsó el centro de la capital catalana, que supone la quinta parte del PIB español. Con el argumento de que Cataluña aporta 16 mil millones de euros más al gobierno español de los que recibe, el partido gobernante en la región, Convergencia y Unió (CiU), reclama a Madrid un nuevo pacto fiscal para la región más rica de España en términos de PIB per cápita.

"Los catalanes aportamos mucho dinero al resto de España", dice Teresa Cabanes, una barcelonesa.

Al calor del argumento de agravio financiero que abandera CiU, un partido nacionalista tradicionalmente moderado, se unió Esquerra Republicana, con una postura proindependencia más radical, aglutinando distintos sentimientos de una población cansada ya de recortes.

"El pacto fiscal es el ejemplo más evidente y socialmente más transversal de esta transición nacional. Cataluña tiene suficiente energía interna para vivir mejor de lo que vive", afirmó el gobernador de Cataluña, Artur Más. "Producimos suficientes recursos y suficiente riqueza para vivir mejor de lo que vivimos. No hay batalla más urgente que la soberanía fiscal de nuestro país", agregó.

Pero el gobierno central ha descabalado cualquier esperanza de negociación de un pacto fiscal con el que Más pretende equiparar la gestión económica a la del País Vasco, al afirmar en numerosas ocasiones que la prioridad de España ahora es otra.

"Es indudable que el sentimiento nacionalista catalán es algo que está metido bastante profundo en la historia de España y que la situación económica ha provocado un auge del nacionalismo (...) pero casi nadie, ni en España ni en Cataluña, cree que hay una mínima posibilidad de que el pacto fiscal salga adelante", afirma Carlos Barrera, director de la maestría en Comunicación Política de la Universidad de Navarra.

Con un desempleo del 22% de la población, por primera vez la mayoría de los 7.5 millones de catalanes (51%) estaría a favor de la independencia de España, según un sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat. "Es como un matrimonio, ya no se aguantamás. Lo siento, o hay un cambio radical o nos vamos. Yo pienso que esta vez se acabó", declaró Jauma Turra, que trabaja como administrador municipal en un ayuntamiento.

Todo esto marcará la agenda política de Rajoy, una batalla que podría desembocar en la convocatoria de elecciones adelantadas en Cataluña, que podría convertirse en referéndum sobre el apetito independentista de la región.

El líder del partido Unión Democrática de Cataluña, Josep Antoni Duran Lleida, advirtió que si los políticos e instituciones españolas "no entienden el clamor del pueblo de Cataluña", habrá "problemas serios". "El pueblo de Cataluña se está manifestando contra la asfixia financiera y la recentralización", afirmó.