El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció hoy que sus compatriotas podrán enviar teléfonos móviles a Cuba para comprobar si el gobierno de la isla se toma en serio las reformas que acaba de aprobar.
Las reformas introducidas recientemente por el gobierno cubano para permitir un mayor acceso a las tecnologías deben acompañarse de un cambio democrático y económico real que mejore la vida en la isla comunista, dijo Bush, quien consideró las reformas una "broma pesada". Durante la celebración de un "día de solidaridad" con el pueblo cubano, Bush destacó la situación apremiante de los disidentes encarcelados por sus ideas políticas y la desesperación económica que soportan los cubanos bajo el gobierno de Fidel y Raúl Castro. "Como Raúl permite por primera vez a los cubanos tener teléfonos móviles, vamos a cambiar nuestra regulación para permitir a los estadounidenses enviar teléfonos celulares a sus familiares en Cuba", anunció Bush. "Si Raúl va en serio con sus llamadas reformas, dejará que estos teléfonos lleguen al pueblo cubano", dijo desafiante. "Es un día de dolor si reflexionamos sobre la continua opresión del pueblo cubano", añadió. Desde que tomara oficialmente el poder en enero de manos de su hermano, Raúl Castro levantó restricciones de acceso a tecnologías como computadoras, teléfonos celulares y otros aparatos extranjeros. La administración Bush desestimó los cambios, alegando que harán poco por mejorar la vida política del país y que la mayoría de cubanos no pueden permitirse comprar esos objetos. Bush consideró las reformas "una broma pesada perpetuada en un pueblo que sufre desde hace mucho tiempo". "Estados Unidos está tendiendo la mano a los cubanos, ahora sabemos que la vida no cambiará para ellos hasta que su gobierno no cambie", alegó Bush. Bush también habló a favor de reemplazar el sistema económico de planificación centralizada que impera en Cuba por uno de libre mercado. "Sólo cuando los cubanos tengan una economía que haga posible la prosperidad llevarán estos anuncios a una mejora real en su vida diaria". El mandatario norteamericano insistió en que Estados Unidos no levantará las sanciones contra Cuba mientras no se celebren elecciones libres en la isla. "El mundo está mirando al régimen cubano", dijo Bush, que calificó el sistema político de la mayor de las Antillas como un "gulag tropical". Si el gobierno cubano "sigue a sus recientes gestos públicos con la apertura del acceso a la información e implementando reformas económicas reales, respetando la libertad política y los derechos humanos, podrá decir con credibilidad que ha posibilitado el inicio del cambio", señaló Bush. "Pero la experiencia nos dice que este régimen no tiene intención de dar estos pasos", concluyó. Por su parte, Dan Fisk, funcionario de Consejo Nacional de Seguridad, señaló que la Casa Blanca aguarda un efecto multiplicador de las comunicaciones libres con teléfonos celulares para los cubanos provistos y mantenidos en Estados Unidos. "Aproximadamente uno de cada 10 cubanos vive en los Estados Unidos. Esta es una muy buena base para comenzar", dijo Fisk. El funcionario agregó que los cambios permitirán a los cubanos "hablar entre ellos (dentro y fuera de la isla)". "Si ellos pueden hablar en forma privada... se permitirán hablar públicamente", conjeturó.