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Los presidentes de Argentina, Paraguay y Ecuador seguirán los acontecimientos desde El Salvador.- El nuevo gobierno asegura que no permitirá que aterrice el avión con el depuesto presidente
Tegucigalpa.-El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, ha cumplido su promesa de volver al país centroamericano y viaja en estos momentos desde Washington en dirección a Tegucigalpa, donde el Gobierno constituido tras el golpe de Estado que le apartó del poder y le llevó al exilio ya le ha advertido que si cumple su amenaza será detenido nada más pisar suelo hondureño.

El avión que le traslada tiene previsto llegar a espacio aéreo hondureño en la medianoche, hora española. Aún es una incógnita si se atreverá a llevar hasta el final su amenaza. Pero parece que su jaque a las autoridades nicaragüenses ha perdido fuerza en las últimas horas, porque ningún jefe de Estado acompaña al presidente depuesto en su tentativa de regreso a Honduras, en contra de lo que anunció ayer el propio Zelaya. Sólo le acompaña el presidente de la Asamblea General de la ONU, el ex canciller nicaragüense Miguel D'Escoto.

El nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, ha explicado en rueda de prensa que no permitirá la entrada al país de Zelaya para evitar "conflictos internos". "Aquí no se ha derramado una gota de sangre de ningún hondureño y esto (la llegada de Zelaya) podría tener como consecuencia eso", ha advertido Micheletti.

Ante la férrea negativa de las autoridades hondureñas a que el avión tome tierra, es posible que éste finalmente aterrice en El Salvador. Allí le esperan la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, el paraguayo Fernando Lugo, el ecuatoriano Rafael Correa y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. "Si Zelaya aterriza y considera oportuno que vayamos, iremos", aseguró en Washington el presidente de Ecuador, Rafael Correa, antes de partir.

Aeropuerto sellado

Tanto el Ejército como la Policía hondureña han cerrado los accesos al aeropuerto internaconal Toncontín de la capital, donde el sábado se apostaron miles de seguidores de Zelaya en un "acto simbólico" para ensayar su recibimiento, y prevén esperarlo este domingo. Desde el avión que le transporta, y a través de la cadena Telesur, el presidente Zelaya ha ordenado al ejército que abra el aeropuerto de Tegucigalpa. "El presidente constitucional está viajando en ese avión", ha declarado Zelaya, haciendo un llamamiento a la reconciliación y al diálogo a todos los hondureños y pidiendo al Estado mayor de las Fuerzas Armadas abrir el aeropuerto.

El gobierno interino de Honduras ha reinterado a lo largo del día de hoy que prohibirá el aterrizaje de cualquier avión que le transporte. "He ordenado que no se le permita regresar, pase lo que pase", ha declarado el ministro de Exteriores del Gobierno provisional, Enrique Ortez, miembro del Gabinete temporal instaurado la semana pasada y presidido por Roberto Micheletti. "No podemos permitir esta temeridad, que muera un presidente de la república, que resulte herido un presidente de la república, que muera cualquier persona".

El destino del avión que transporta a Zelayapuede ser, ante la negativa de Honduras de permitirle aterrizar, El Salvador. De hecho, el director de Aeronáutica Civil de Honduras, Alfredo San Martín, ha asegurado que la nave aterrizará en dicho país, al no tener la autorización para hacerlo en territorio hondureño. San Martín ha indicado a la prensa que, ante la negativa de las autoridades hondureñas, la aeronave "fue desviada a El Salvador; no va a aterrizar en Tegucigalpa".

En las últimas horas, la OEA ha dado definitivamente la espalda a Honduras al aprobar esta madrugada (hora española) en Washington su expulsión del selecto club de países americanos. Con efecto inmediato, deja de formar parte del organismo por su negativa a restablecer el orden constitucional roto el pasado domingo con el golpe de Estado que supuso la salida del poder de Manuel Zelaya.

Se trata de la primera vez desde la firma de la Carta Democrática Interamericana en 2001 que los países integrantes de la Organización de Estados Americanos (OEA) deciden suspender a un Estado miembro, aunque existe un precedente anterior con la exclusión de Cuba en 1962 por adherirse al comunismo.