Londres, Inglaterra.- Científicos estadounidenses han dado con un nuevo tipo de anestesia que consigue evitar el dolor sin paralizar los músculos, uniendo al QX-314 -un derivado de la lidocaína tradicionalmente utilizado para las anestesias locales- la capsaicina, el componente activo de los pimientos picantes.
La sorprendente combinación de ambas sustancias consigue paralizar sólo las neuronas que emiten la señal del dolor al cerebro y no al músculo en el que éste se localiza.

Este descubrimiento, al que la revista científica británica Nature dedica un artículo en su último número, es fruto de una investigación que expertos del Hospital General de Massachusetts y de la Escuela Médica de Harvard, ambos en EEUU, han llevado a cabo con ratones.

Los roedores recibieron inyecciones de estas sustancias en las inmediaciones de sus nervios ciáticos, tras lo que consiguieron evitar el dolor sin perjuicio de su movilidad, pues continuaron moviéndose normalmente y reaccionando a los estímulos táctiles.

Por el momento, los investigadores, liderados por el profesor Bruce Bean, no han podido probar estos efectos beneficiosos en los seres humanos, aunque confían en que lo podrán hacer en un futuro.

"Somos optimistas ante la posibilidad de que este método finalmente sea aplicado en los humanos y pueda cambiar la experiencia de los pacientes que se someten a intervenciones médicas, desde operaciones de rodilla hasta extracciones de dientes", comenta Bean en un comunicado de prensa.

De ser así, estos científicos conseguirían revolucionar un terreno científico como el de la anestesiología en el que no se han producido grandes avances desde 1846.

Esta nueva anestesia se basa en la capacidad de la capsaicina de abrir los canales de las membranas de las neuronas con el calor que genera -el mismo que provoca la ingestión de pimientos picantes- para que así el QX-314 penetre en la célula y pueda calmar el dolor.

Ese calor es el que más preocupa a los investigadores, pues antes de aplicarlo a los humanos quieren conocer el dolor que acarrea al organismo en los instantes previos al efecto del derivado de la lidocaína.

Los científicos continúan investigando, además, para conseguir dar con la fórmula que prolongue los efectos anestésicos de estas dos sustancias.