Excélsior
Es una competencia que no sólo sobrepasa los límites del deporte, también los del ser humano, y se convierte en un reto personal. Se trata de un maratón en los desiertos más extremos del mundo
MÉXICO.- Hay deportistas de alto rendimiento y gente común que no se conforman con sus logros y buscan desafiar su capacidad física para conseguir grandes retos, algunos de ellos en los lugares más recónditos del planeta.


La intención es enfrentarse a condiciones extremas, poner a prueba su voluntad y resistir la soledad en zonas montañosas y cubiertas de nieve, en desiertos o en gélidos paisajes de la Antártica.


Lo anterior lo podemos ver en el Maratón de los Cuatro Desiertos (4 Deserts), una de las pruebas más difíciles en la actividad extrema.
Es organizada por la compañía estadunidense Racing Planet y es una de las competencias más complicadas del mundo, ya que consiste en cruzar cuatro grandes desiertos: Gobi March (China), Atacama Crossing (Chile), Sahara Race (Egipto) y The Last Desert (Antártica, el desierto blanco).


Estos lugares representan el sitio más seco, más cálido, más frío y con más viento en la Tierra.


La prueba se realiza en circuitos de 250 kilómetros cada uno en un periodo de siete días.


Las reglas son claras: los atletas deben terminar las tres primeras pruebas antes de llegar a la competencia reina en la Antártica.


De acuerdo con las estadísticas, muy pocos son los que han logrado culminar el circuito de cuatro debido a las condiciones en las que se desarrolla.


El ganador es quien cruza todos los desiertos y llega en primer lugar.
Esta competencia se puede realizar corriendo, corriendo y caminando o sólo caminando.


La megamaratón mide no sólo la capacidad de resistencia del atleta.
También pone a prueba su capacidad mental y la adaptación a los más hostiles ambientes para la práctica de un deporte.


La preparación para enfrentar una prueba de este tipo involucra un excelente nivel físico para mantener el ritmo y la velocidad, además de una adecuada alimentación e hidratación para aguantar las largas jornadas que pueden ir más allá de los 50 kilómetros diarios.


Participan desde deportistas profesionales hasta amas de casa y empresarios.


Lo mejor, dicen quienes han participado en ediciones anteriores, es la competencia en sí misma y el hecho de conocer otras culturas, admirar los paisajes y aprender a disfrutar la soledad.