En la fotografía de archivo, del 27 de agosto de 2009, Saramago, junto a su esposa, Pilar del Río, en su casa de Lanzarote. Foto EFE/Vanguardia
José Saramago, el escritor portugués que tenía su propio blog en la red falleció el pasado 18 de junio en Lanzarote a los 87 años, a causa de una leucemia crónica.
Madrid, España.- Como hiciera el propio José Saramago con Fernando Pessoa en su novela "La muerte de Ricardo Reis", los seguidores del Nobel portugués recientemente fallecido, los "saramaguianos" le rendirán a él un homenaje que se reflejará en la red los días 18 de cada mes, durante nueve meses.

Así, desde este pasado 18 de junio, la página de Facebook que lanzó María del Río y la propuesta que hace Fernando Berlín en un artículo en www.radiocable.com/la-isla-se quedó-sin flores.html servirán para que se apunte quien lo desee, y para seguir de esa manera el ritual que han llamado "Nueve meses despidiendo a quien no pensábamos decir adiós".

Una cita abierta a todos los amantes de su obra y un guiño al guiño que él le hizo a Pessoa, según explica María del Río a Efe.

"Todos los 18 de mes -dice a Efe del Río-, durante nueve meses y hasta el 18 de marzo, nos encontraremos con José. Bastará sólo que ese día compartamos una conversación sobre él, un texto de su obra, una copa de vino en su honor. Después, todos estos homenajes individuales los compartiremos y los fundiremos en textos, fotos, vídeos, dibujos, música...Todo puesto en común".

Una idea que nace de la propia obra del Nobel portugués, "El año de la muerte de Ricardo Reis", nombre de uno de los heterónimos del poeta portugués. "Como si fuéramos cada uno de nosotros el mismo Ricardo Reis, a todos nosotros también se nos aparecerá José una vez al mes, como mínimo, durante nueve meses", añade María del Río.

José Saramago, el escritor portugués que tenía su propio blog en la red y que metió a Portugal en la nómina de los Nobel, falleció el pasado 18 de junio en Lanzarote (Canarias, España) a los 87 años, a causa de una leucemia crónica.

El pasado domingo sus restos mortales fueron incinerados en el Cementerio Alto de San Juan de Lisboa, y sus cenizas permanecerán en un jardín ante la Fundación del escritor en la capital portuguesa, en la Casa dos Bicos.