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Hasta lo que no presupuestaron le sale bien a Dallas, que va con marca perfecta; Crayton, el mejor blanco de Romo, es claro ejemplo
IRVING, Texas.- Patrick Crayton subió un escalón y alzó la vista. Cuando vio el estrado en la sala de conferencias de prensa dudó: "¿Un podio?, ¿para mí?", le preguntó de inmediato al encargado que iba tras él.

Una multitud de reporteros y una docena de cámaras de televisión lo esperaban.

Tres semanas antes, los medios buscaban día a día la noticia de los progresos del lesionado Terry Glenn, un veterano de 12 campañas que finalmente fue intervenido de la rodilla por segunda vez el pasado 13 de septiembre. Entonces, muchos pensaron que el ataque aéreo se vería seriamente mermado.

Pero después de la victoria de los Vaqueros 35-7 del domingo ante los Carneros, ya no cabe lugar a preocupaciones. Excepto una: ¿quién es Terry Glenn?

Así, de esta fugaz manera, los Vaqueros han olvidado un demonio más del pasado. Aprovechan al máximo lo que tienen, de la mano de Wade Phillips, quien dejó atrás la era de Bill Parcells.

Sin echar campanas al vuelo, hay que decir que la última vez que los Vaqueros arrancaron con marca de 4-0 fue en 1995, año de su último Super Bowl, realizado en Tempe Arizona; entonces, por cierto, doblaron a Pittsburgh.

El Super Bowl de esta campaña volverá a ser en la casa de los Cardenales, ahora en Glendale. Por si fuera poco, el llamado Equipo de América tiene altas posibilidades de colocarse 5-0, pues el próximo lunes van a Búfalo (1-3) ante los alicaídos Bills.

Y el ejemplo de un equipo al que todo le sale bien es Crayton, una selección de séptima ronda en 2004 que atrapó el dominjgo ante los Carneros siete pases para 184 yardas, incluyendo dos para anotación, de 59 y 37, en el tercer cuarto.

"Esto fue algo grande para él", comentó el ala cerrada Jason Witten.

No tiene credenciales como las del Pro Bowl de Witten, o la espectacularidad de Terrell Owens. Pero especialmente Tony Romo sabe bien lo que Crayton hace para esa ofensiva.

"Tiene manos espectaculares, tal vez las mejores del equipo", expuso Romo. "No lo verán muchas veces soltando balones, como ocurrió contra Chicago".

Owens, por otro lado, lideró a la liga en pases soltados.

"A veces será un partido para Witten, otras veces para mí, así como el del domingo fue para Patrick", expuso Terrell.

Lo que hay que destacar del chico es que tiene hambre de un lugar con los Vaqueros y en la NFL. Una semana antes, durante el duelo contra Miami, se dislocó el dedo meñique de su mano derecha, pero incluso el hueso en mala posición alcanzó a rasgarle la piel bajo su guante. Pero Crayton no claudicó.

No habló mucho de eso. "El dedo ya está bien", dijo. Mejor optó por comentar la espiral que le envió Romo para el touchdown de 59 yardas.

"Fue un envío precioso... precioso, pero no le digan a Tony Romo que yo dije eso", bromeó.

El receptor festejó aquella anotación con un beso en el poste del gol de campo, pero ni él pudo explicar por qué. "Se me vino a la mente, trato de celebrar un poco al estilo del número 81 (Owens), sólo que él tiene más oportunidades que yo", indicó.

Pero con Romo luciéndose también como pasador, seguro que las oportunidades vendrán al parejo para todos.

"Siempre trato de mejorar, de esto se trata todo. Me siento bien con lo que hemos hecho, pero no hemos logrado nada, yo mismo, no siento que haya hecho mucho", aseveró el pasador de ascendencia mexicana, quien, pese a su modestia, no ocultó la sonrisa que le dejó haber tirado para tres touchdowns y corrido para otro más. (Con información de Scripps Howard News Service)