El peso interpretativo del film vuelve a recaer sobre el joven actor Freddie Highmore, en la piel de un intrépido Arthur más maduro, que "ha crecido como sus espectadores", reconoció el director, quien señaló que "es muy agradable trabajar sobre personajes que tienen un pasado".
París, Francia.- El realizador francés Luc Besson regresa al cine infantil con "Arthur y la venganza de Maltazard", la segunda entrega de la trilogía que protagoniza el joven héroe de carne y hueso y de animación, junto a los pequeños minimoys.

Con el respaldo del éxito cosechado en taquilla con "Arthur y los Minimoys" en 2006, Besson se embarcó en esta nueva película que, según explicó hoy a Efe, es "una historia en dos partes, de una misma aventura".

"El final de esta película es un poco duro porque todo el mundo quiere saber cómo continúa, pero eso forma parte de los filmes por capítulos como éste", adelantó Besson sobre este trabajo de animación con final abierto, a la espera de la que será la tercera parte, grabada al mismo tiempo que la segunda, que es la que se estrena el próximo 2 de diciembre en Francia.

El peso interpretativo del film vuelve a recaer sobre el joven actor Freddie Highmore, en la piel de un intrépido Arthur más maduro, que "ha crecido como sus espectadores", reconoció el director, quien señaló que "es muy agradable trabajar sobre personajes que tienen un pasado".

Después de haber presentado el universo de los minimoys en la primera parte, esta cinta, que se estrenará en la mayor parte de Europa y en Estados Unidos en diciembre y que llegará a España en enero de 2010, "entra directamente en la aventura" debido al doble propósito de Besson de hacer "un film más desenfrenado en términos de acción y con un relato más poético".

El equipo gráfico BUF, creador del particular mundo minúsculo de la primera entrega, repite su colaboración con el director de "El quinto elemento" para la elaboración de la parte de animación de la película.

En esta entrega, gran parte de las peripecias del pequeño héroe de orejas puntiagudas transcurren en la noche más canalla de "Paradise Alley", una calle inspirada "en la ciudad un poco loca del final de la historia de Pinocho, en Broadway y en Pigalle (barrio de París característico por sus cabarés)", confesó Besson.

Las trilogía, que finalizará en octubre de 2010 con el estreno de "Arthur y la guerra de los mundos", está basada en los cuatro libros que escribió el propio cineasta a partir de un pequeño dibujo.

"Un amigo llegó a mi casa con un minimoy dibujado en una hoja y quedé prendado por el personaje. A partir de ahí, comenzamos a trabajar", comentó el también productor del film, quien afirmó que "es divertido partir de nada, de un sólo dibujo, de un pequeño personaje y trabajarlo durante nueve años".

Besson, dueño de la productora EuropaCorp, destacó además que no hay que confundir los filmes para niños y los de animación "porque hay muchos de animación que son más para adultos que para niños".

"No creo que, aunque los niños puedan verlas, películas preciosas como 'Wall-E', 'Up' o, incluso, 'Shrek' sean películas exclusivamente para niños", opinó.

En este sentido, subrayó que la industria estadounidense ha comprendido que "cuando los niños van al cine están un poco obligados a llevar a los padres", por lo que hacen "filmes que son también para los padres".

"Es importante no olvidar, no obstante, que las películas se han concebido desde el principio para los niños. Creo que podemos ver un film para niños simplemente por el placer de los propios hijos", sentenció.

Asimismo, consideró que los más pequeños "tienen mucha suerte" en la actualidad debido a la gran oferta de cine dedicada a ellos.

"Cuando yo era pequeño sólo había una gran película de Walt Disney en Navidad y había que esperar un año hasta la siguiente, pero ahora estrenan filmes infantiles en febrero, en navidades, en Semana Santa, en verano", recordó.

Sobre el cambio que ha efectuado en su trayectoria profesional desde que decidió cambiar el cine de acción por el cine infantil, Besson comentó que "en los años 80 hacía filmes más duros", mientras que ahora tiene "más ganas de dulzura en este mundo de brutos".

"En los años 80 la sociedad francesa era muy burguesa, muy de derechas, muy asentada y, como cineasta, tuve ganas de mover un poco todo eso, pero ahora la sociedad va mucho peor, la diferencia entre ricos y pobres es desmesurada, y tengo menos ganas, como artista, de golpear, de tratar temas graves", comentó.

"Como la situación de la gente es bastante penosa, instintivamente tengo ganas de contar historias de amor, de sueño, más que de dar otro golpe" con películas duras, justificó Besson, cuyo último proyecto fue producir el film pro-ecologista "Home", de Yann Arthus-Bertrand.