Reporte Indigo
Dos mujeres, media docena de hombres y un almirante son los personajes estelares en el desenlace de una telenovela de torpezas, juegos de poder, intrigasy venganzas
Luis Téllez está fuera de servicio. Lo desconectaron. El secretario de Comunicaciones y Transportes no sobrevivió a los embates del escándalo de sus grabaciones, Y renunció. O mejor dicho, lo renunciaron.

La ocho conversaciones telefónicas difundidas del 13 de febrero por Reporte Indigo, y la grabaciones dadas a conocer un día antes por Carmen Aristegui en MVS Radio, fueron suficientes para dejar al ministro fuera de juego.

Si esta historia de juegos de poder, intrigas y venganzas fuera llevada a la pantalla por Televisa o TV Azteca, la telenovela bien podría titularse "Dos Mujeres un Destino".

Purificación Carpinteyro y Diana Pando son los nombres de las mujeres que cincelaron una lápida con grabaciones, correos electrónicos y denuncias.

Y bajo esa pesada piedra fueron sepultadas las aspiraciones políticas de quien desde el gobierno panista ya extrañaba al PRI. Aunque sus restos hayan sido trasladados a los jardines de Los Pinos.
Luis Téllez subestimó el poder de los cabellos largos.
Y terminó atrapado entre ellos.

El común denominador es que, con razón o sin ella, por un motivo o por otro, él pretendió ningunear a las dos. La respuesta común es que ambas, dolidas y con información, terminaron por exhibirlo.

Hay quienes dicen que detrás de alguna de las féminas estrategias podrían estar algunos de los poderes fácticos de las telecomunicaciones que se sentían amenazados por las políticas que cocinaba Téllez. Podría ser.

Pero todo eso habría sido insuficiente si el titular de la SCT, no se hubiera dejado atrapar en la telaraña de desaciertos. Contradicciones, explicaciones inverosímiles y disculpas mal ensayadas.

Más aun, si su jefe de seguridad, el almirante José Luis Figueroa, cercano a Jorge Tello, Wilfrido Robledo y Genaro García Luna, los de la Plataforma Slim no le hubiera fallado en detectar a tiempo el espionaje del que estaba siendo objeto.

Si Luis Téllez hubiera esquivado los obstáculos, tal vez estaría despachando todavía en la dependencia.

Pero también es la secretaría que tiene los conflictos de interés más serios con los hombres de poder, de la pantalla, de la construcción y de las frecuencias. La que tiene que sentar en la misma mesa a los Slim, los Azcárraga, los Salinas Pliego, los Vargas y los Aguirre, entre otros.

La agonía

A pesar de su resistencia para entregar la plaza, las recomendaciones de dos empresarios muy cercanos a Téllez y al presidente Calderón, terminaron por hacer recapacitar al secretario para que presentara "su renuncia". Era lo mejor para el país.

Sí, las grabaciones fueron el detonante del deterioro político del secretario. Pero el acelerador de la renuncia fue la certeza de que vendrían más grabaciones, quizá más comprometedoras.

Y todos los hombres y mujeres del círculo íntimo presidencial aconsejaron a su jefe Felipe Calderón que no esperara a pagar más platos rotos.

Desde el 15 de enero de 2008, cuando Francisco Ramírez Acuña "renunció" al gabinete calderonista, no se daba una salida tan forzada. Ahora es el turno de Juan Molinar Horcasitas. Ningún mérito técnico para heredar la SCT. Pero muchos méritos políticos que, bien empleados pueden lograr la conciliación de los confrontados para crear las condiciones que permitan renovar las telecomunicaciones. Tendrá que probarlo.
El fantasma electoral, al que tanto sirvió quien hasta hace unos días era el director general del IMSS, se hará presente en su nuevo despacho. No sólo hasta el 5 de julio de 2009, sino hasta julio de 2012. Y Molinar Horcasitas tendrá que instalarse como un nuevo jugador en la sucesión presidencial.

Purificación inocente

Yo puedo decir que Purificación Carpinteyro no filtró las grabaciones de Luis Téllez. Lo puedo decir con la contundencia de ser quien recibió los audios y los difundió en Reporte Indigo.

Y estoy dispuesto a comparecer ante cualquier autoridad judicial para dejar constancia, bajo juramento, que la ex subsecretaria no es responsable de los cargos que pretenden fincarle.

Como periodista que responde a su código de ética, nunca revelo mis fuentes de información. Pero si puedo revelar quién no me dio las grabaciones, Y Purificación Carpinteyro no lo hizo.

Pero todo este juego de denuncias sólo esconde el debate real. Y eso es lo que hay detrás de lo que dice el renunciado Luis Téllez.

No defendemos el acto ilegal de grabar conversaciones telefónicas. Hay que investigar y penalizar en consecuencia. Pero eso de dar con la identidad de "Garganta Profunda", el filtrador. Eso no elimina el Watergate.

Lo que si tenemos derecho a saber son los entretelones de la disputa que existe entre la SCT y la Cofetel. Un pleito de intereses tan sórdidos, que lleva a un doctor en Economía del MIT a calificar a sus colegas reguladores como "estos put.", "pin... traidores" y "que se lo metan por el c.".

Lo que deseamos saber con qué autoridad Luis Téllez usó el nombre del presidente a su espaldas. Y por qué ese abuso no tiene consecuencia alguna. Por qué insistir en disfrazar la remoción como renuncia.

¿Qué le debe Calderón al renunciado para que a pesar de tan evidente deslealtad lo lleve a convalecer como asesor económico a Los Pinos, con cargo a nuestros impuestos?

Por un lado, Calderón pide en sus discursos a los funcionarios que demuestren su valor civil para denunciar hechos de corrupción, conflictos de intereses, tráfico de influencias. Pero quien lo hace, se le deja caer todo el aparato del Estado.

La injusticia es clara, desde que Purificación Carpinteyro entregó esas grabaciones a un Presidente que, indignado le pidió que se las diera a Fernando Gómez Mont. Nadie las conocía antes.

¿Por qué si esos reveladores audios fueron puestos en manos del Presidente y del secretario de Gobernación, y ambos conocieron su contenido, no se anunció que existiera una indagatoria sobre su origen?

¿Por qué hasta que se escucharon las grabaciones se abrió el expediente y se ordenó investigar?

Si procediera la acción penal, ¿serán el presidente y el secretario de Gobernación corresponsable de encubrimiento al no actuar de oficio sobre el presunto ilícito?

Lo que pasa hoy con Purificación sucedió antes con el comandante Javier Herrera Valles.

El ex comisionado de la PFP envió al presidente documentación sobre presuntos delitos imputables a Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública. Calderón nunca acusó recibo. Y tras la publicación del caso, se persiguió al denunciante hasta que se le llevó a la cárcel.

Después de estos casos, ¿existirá algún funcionario que tenga el valor civil de denunciar? No lo creemos.

El idealismo político que caracterizó al Presidente durante su ascenso al poder se desmorona. Está secuestrado por los poderes fácticos. Los hechos dan fe de la impurificación de Calderón.