Para su infortunio, el fuerte interés de los medios de comunicación hizo que la ciudadanía se enterara que la Mamá Milagro era también mamá soltera, mamá desempleada y una mamá que vivía de la asistencia social.
Los Angeles, EU.- Apenas el mes pasado, Nadya Suleman accedió a la categoría de celebridad mundial con motes como Mamá Milagro, la mujer asombrosa que logró lo que nadie: dar a luz a octillizos que lograran sobrevivir.

Para su infortunio, el fuerte interés de los medios de comunicación hizo que la ciudadanía se enterara que la Mamá Milagro era también mamá soltera, mamá desempleada y una mamá que vivía de la asistencia social.

Bastó que se supiera eso para que muchas páginas de internet se dedicaran a atacar o burlarse de la ahora llamada ``octomadre''.

Incluso surgió un video de música rap donde el cantante afirma que la mujer ``los saca como tostador''. Personas furiosas han amenazado con matar a sus publicistas, entre ellos Mike Furtney.

``Por lo que se refiere a la reacción hacia ella, yo diría que nunca he visto algo así en mi experiencia'', dijo Furtney, quien trabajó en el manejo de relaciones públicas del accidente nuclear en la planta de energía de Three Mile Island, en 1979.

Suleman no es la primera persona que se convierte en villana de la noche a la mañana: sin ir más lejos, cabe recordar el caso de O.J. Simpson, pero como el historiador de la cultura pop Leo Braudy señala, Suleman nunca fue acusada de matar a alguien.

``Esto no es algo que normalmente se considera un delito'', afirmó Braudy, quien da clases en la Universidad del Sur de California, al referirse al alumbramiento de niños. ``Es algo que antes era motivo de celebración. Las personas expresarían sus felicitaciones''.

Sin embargo, de los casi 50 foros de debate sobre Suleman encontrados esta semana en facebook.com, ninguno escribió ``Felicitaciones Nadya!''.

En cambio, aparecieron títulos como ``Nadya Suleman debería ser esterilizada'', ``Nadya Suleman me molesta'' y ``Detengan a Mamás Idiotas como Nadya Suleman''. Había más, pero muchos no podrían ser impresos en un periódico al alcance del público en general.