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México.- Si a alguien se le debe agradecer que Diego Luna sea actor, sin duda es a su papá Alejandro y a la imaginación del histrión cuando de niño soñaba con mundos ajenos a la realidad.
"Me decidí a ser actor por las ganas de compartir el mundo de mi papá (escenógrafo de carrera). Me sentía como un adulto antes de tiempo. Me gustaba tener una vida más orgánica, tener un espacio donde había más fantasías, porque era más divertido lo que me pasaba tras bambalinas que en la vida real. Viví cosas maravillosas yendo al teatro con mi papá.

"Yo era muy mentiroso de chavito; me encantaba aderezar las historia con más drama y tensión. Necesitaba contar historias."

Esto lo dijo Luna en charla que sostuvo con el público, en general estudiantes de actuación de la "Casa Azul" de Argos.

Y es que el protagonista de "El Búfalo de la Noche" insistió que para él era una necesidad meterse en la vida de otros personajes, a través de la actuación.

Enfatizo que la actuación es el ensueño de los huérfanos, esto aparentemente ante la pérdida de su mamá cuando era niño.

"Mientras unos pintaban, algunos necesitábamos adueñarnos de la vida de otras personas.

"La actuación siempre fue un lugar en donde yo me hallaba libre, creo que ésta, más que otras disciplinas, es el sueño de los huérfanos, ya que de un día a otro tienes familia.