El sistema Babybe que permite a los bebés tener una interrelación con la madre, sin abandonar el dispositivo de la incubadora. Foto EFE/Babybe
Un dispositivo, con aspecto de tortuga, trasmite los latidos del corazón y la respiración de la madre a los bebés nacidos prematuramente.
Madrid, España.- La incubadora neonatal es un habitáculo de cristal que recrea unas condiciones similares a las del útero materno y que se utiliza para el cuidado de recién nacidos prematuros. Dentro de poco pueden ir desapareciendo gracias al desarrollo de un  nido artificial donde les acompañará una "mamá biónica", que estará en íntimo contacto con su frágil cuerpecillo.

Se trata del sistema Babybe, un colchón equipado con una tecnología que mantiene a las madres y sus bebés conectados durante la incubación artificial del recién nacido, según explican sus creadores (www.babybemedical.com).

La Asociación Mundial de Educadores Infantiles, AMEI-WAECE (www.waece.org) afirma que las incubadoras conforman un sistema que regula la humedad y la concentración de oxígeno, para garantizar que el bebé oxigene sus tejidos y cerebro; controla la temperatura, para evitar que el niño se enfríe; y garantiza las condiciones higiénicas, para aislarlo de los gérmenes y prevenir infecciones.

Según Babybe, el sistema que han desarrollado "proporciona al bebé información háptica, es decir sensaciones táctiles y sonoras, en tiempo real, consiguiendo que el ambiente dentro de la incubadora sea menos estresante para el niño y posibilitando que la madre desarrolle un papel activo en el cuidado del recién nacido". 

Este efecto se consigue recopilando algunos signos del cuerpo de la madre, como sus latido del corazón, respiración y voz, a través de una bolsa sensora ponible, que se coloca sobre el pecho de la mujer: una bolsa con el aspecto y tamaño  de una tortuga, que puede sostenerse contra el torso femenino, mediante unas cintas de ajuste como si fuera un pequeña mochila. 

Este primer componente del sistema, técnicamente llamado "módulo materno tortuga" o MMT, trasmite de forma inalámbrica las señales corporales de la madre al segundo componente: el módulo de  control de la cuna o CMC, una caja equipada con programas informáticos y microprocesadores electrónicos, que traducen los datos recibidos en otras señales. 

COLCHÓN CON VIDA PROPIA.

Las señales salientes del CMC, que son neumáticas, es decir aire insuflado, llegan a través de unos tubos el tercer componente del Babybe: el colchón biónico  o BM que emula el pecho la madre en todos sus matices y dentro del cual descansa el bebé.

El aire bombeado desde el CMC llega a las distintas vejigas situadas dentro del BM las cuales, al expandirse y contraerse a distintos ritmos e intensidades, producen una serie de movimientos y estímulos táctiles, que emulan los producidos por el pecho de la madre y entran en contacto con el cuerpo del bebé.

La voz de la madre se envía a unos altavoces que la difunden simulando la dirección desde donde vendría el sonido si el bebé estuviera sobre el pecho de su mamá, y estos altavoces se ubican en la banda lateral del colchón, donde también hay unas cavidades para alojar las toallas usadas por la madre y así llevar el olor materno hasta la incubadora, según Babybe.

La disposición de estas cavidades está relacionada con los senos maternos, para que el bebé, más tarde, pueda asociar la fuente del olor con la fuente de comida, es decir la lactancia.

Este sistema funciona sincrónicamente, por lo que las señales obtenidas del pecho femenino se entregan al bebé al instante, y también de forma continua, y así, si la madre respira profundamente, la amplitud y duración de dicha respiración es replicada instantáneamente por el colchón, y lo mismo ocurrirá con cualquier pequeño cambio en el ritmo de sus latidos. 

Por otra parte, la bolsa sensora también tiene una pantalla que proporciona información sobre el estado de salud del bebé.

"Esta tecnología busca ayudar a que los bebés prematuros salgan antes de la incubadora, que la madre pueda implicarse más activamente en el cuidado de su niño y que los hospitales dotados de este sistema puedan situarse a la vanguardia en la atención emocional de la maternidad", explica a Efe, Camilo Anabalón Alamos, fundador y director ejecutivo (CEO) de Babybe.

REPRODUCIENDO EL CUIDADO CANGURO.

Según Anabalón, este dispositivo permite que la madre disponga de un elemento que ella puede relacionar con el cuerpo de su hijo y que el bebé se sumerja en un baño multisensorial que puede asociar al pecho de su madre, estableciéndose una conexión emocional entre ambos y aumentando las posibilidades de que el niño mejore y se refuerce el vínculo con su progenitora.

"Cuando el bebé es capaz de sentir, de percibir sensorialmente a su madre, sus niveles de estrés se reducen y su sistema se autoregula de mejor manera, lo que quiere decir que su corazón, al sentir el de su madre, aprende a latir y, de la misma manera, sus pulmones aprenden a respirar", explica el CEO de Babybe. 

Añade que este fenómeno está ampliamente estudiado en bebés que tienen contacto directo con su madre, mediante una técnica llamada "cuidado canguro". 

"El problema es que cuando los bebés prematuros presentan complicaciones, tales como la inmadurez de sus órganos o la baja saturación de la sangre, no pueden ser retirados de la incubadora para hacerle el 'cuidado canguro', por lo que el beneficio del contacto directo con la madre se pierde", prosigue Anabalón.

"Nuestro sistema le da a todos esos prematuros la posibilidad de mantener el contacto con sus madres y disfrutar de los beneficios, tanto fisiológicos como psicológicos, de esta unión", destaca.

Por otra parte, "las madres de un bebé prematuro son relevadas de su función de cuidadora de sus hijos cuando estos son puestos dentro de la máquina incubadora, dejándolas en el rol de espectadoras", asegura Anabalón. 

Para este experto, esta situación genera gran ansiedad en ellas, provocando altos niveles de estrés y depresión postparto y, en algunos casos extremos, llegan incluso a rechazar a su propio bebé cuando es dado de alta, no porque no lo quieran, si no porque no se sienten capacitadas para cuidarlo. 

Nuestros dispositivos devuelven a la madre su rol de cuidadora activa y, a través de la conexión en tiempo real con su bebé, permite que ayuden continuamente a su hijo a mejorarse, lo que es una gran diferencia en el estado psicológico de estas mujeres y tiene el potencial de reducir su estrés y depresión postparto, enfatiza.

Actualmente estamos realizando ensayos clínicos para cuantificar el beneficio de Babybe en la salud del bebé y de la madre y esperamos, a final de 2014, poder confirmar la intuición de los doctores que esperan que este sistema sea un gran aporte para los bebés prematuros y sus familias, adelanta a Efe.

 DESTACADOS:

-- "Esta tecnología busca ayudar a que los bebés prematuros salgan antes de la incubadora, que la madre pueda implicarse más activamente en el cuidado de su niño y que los hospitales mejoren la atención emocional de la maternidad", explica a Efe, Camilo Anabalón, fundador y director ejecutivo de Babybe.

-- Según Anabalón, "cuando el bebé es capaz de sentir, de percibir sensorialmente a su madre, sus niveles de estrés se reducen y su sistema se autoregula de mejor manera, lo que quiere decir que su corazón, al sentir el de su madre, aprende a latir, y de la misma manera sus pulmones aprenden a respirar".

-- "Las madres de un bebé prematuro son relevadas de su función de cuidadoras cuando sus hijos son puestos dentro de la máquina incubadora, dejándolas en el rol de espectadoras. Esta situación genera gran ansiedad en ellas, provocando altos niveles de estrés y depresión postparto", asegura Anabalón.

Pablo Gutman/EFE-Reportajes