Edgar L. González / Quitzé Fernández / Francisco Rodríguez / Josué Rodríguez
En un día tan especial para ellas, madres de políticos coahuilenses hablaron con Vanguardia sobre el orgullo que sienten por el triunfo de sus hijos.
Ellas son doña Evangelina Valdés de Moreira, madre del gobernador Humberto Moreira; doña Josefina Hernández de Pérez, madre del alcalde de Torreón, José Angel Pérez; doña Gabina García de Guerrero, madre del diputado federal Javier Guerrero; doña Hilda Graciela Rivera, madre del alcalde acuñense Evaristo Lenin Pérez Rivera; y doña Martha González de González, madre del edil de Monclova, Pablo González.

Además de inculcarles valores, ellas son como cualquier madre: cariñosas y llenas de amor.

SON SINONIMO DE AMOR

EVANGELINA VALDÉS DAVILA DE MOREIRA

Para doña Evangelina Valdés Dávila de Moreira, mamá del gobernador Humberto Moreira, todos los días del año son Día de las Madres, porque sus hijos se encargan de hacerla sentir bien, llamarle casi a diario para preguntar por su salud y decirle que la quieren.

El festejo del Día de la Madre, recuerda, en los últimos años es familiar, con una reunión, ya sea en su casa, o en la de alguno de sus hijos.

"Para mí todos los días son Día de las Madres, al ver que mis hijos siempre me hablan y me preguntan cómo amanecí, para preguntarme si se me ofrece algo y siempre se despiden con un `te quiero y Dios te bendiga'".

Recordó que tuvo una madre maravillosa, pero también una madre "de corazón", quien fue la que se encargó de su educación. Para las dos existe el mejor de los recuerdos y espera que Dios las tenga juntas en el mejor lugar.

Dijo que ahora que su hijo, Humberto Moreira, es gobernador, ha tenido momentos dolorosos al constatar las necesidades de la gente.

"Se acercan a mí madres que tienen a sus hijos enfermos. Ellas luchan, pero no tienen recursos. Se acercan a mí para pedir por sus hijos. Para mí ellas son maravillosas".

Agregó que "en cierta manera Dios me dio la misión de sacar también a personas especiales, porque tuve una tía que no podía valerse por sí misma. Cuando ya no le fue posible, la vi con todo el amor del mundo y entiendo a las madres que tienen hijos especiales, porque cuando la perdí tuve una situación pesada y tuve que dejar de trabajar como maestra de educación especial".

Explicó que el mejor regalo para una madre no es material, sino saber que sus hijos son responsables en su trabajo, que se desenvuelven bien en la vida y que estén bien de salud.

Contó como anécdota que sus nietos también se preocupan por ella. El Día del Abuelo la invitaron a comer, pero en el restaurante se dieron cuenta que no les alcanzaba el dinero que traían. Doña Evangelina se dio cuenta de lo que pasaba porque los nietos estaban nerviosos y ella les dijo que no se preocuparan, que ella pagaba porque su regalo fue la invitación.

Al enviar un mensaje a las madres de familia coahuilenses, dijo que deben vivir "con el amor de sus hijos. Que los abracen, que no dejenpasar ningún momento de la vida en recordarles a sus hijos que los quieren, sentirlo y que sepan que siempre va a estar cerca de ellos".

JOSEFINA HERNANDEZ

`Mi hijo José Angel no es tan serio'

TORREON, COAH.- Josefina Hernández de Pérez, de 69 años, sigue creyendo que en el partido anterior del Santos, el gol de Vuoso no deberían haberlo anulado.

Ese día en el estadio, su hijo, el alcalde José Angel Pérez, estaba ahí como casi todos los domingos. De hecho, contó la señora Josefina, estuvo a punto de pelearse porque le mentaron la madre.

"Tiene su carácter, no tan fácil se doblega. Aunque hay quien le critica su modo de ser", señala.

Josefina Hernández manifestó sentirse orgullosa por los logros de sus siete hijos, quienes hace 25 años, precisamente un 10 de Mayo, hicieron una cooperación para comprar un anillo con siete piedras, el cual siempre trae puesto.

Aunque ella considera que el mejor regalo ha sido que la quieran.
De José Angel Pérez, explicó que no es nada serio como se ve en las fotos: "A lo mejor las circunstancias de ser presidente lo ponen serio.
Es más, cuando era chico quería ser `El Loco' Valdés porque le gusta hacer reír a la gente. A José Angel siempre le gusta buscarle el chiste a la cosa".

Todos los 10 de Mayo él le regala flores y come con todos sus hermanos en su casa.

-¿Y de chico cómo era?-

"Era terrible, muy hiperactivo, siempre traía algo en mente. También muy atrevido, cuando estudiaba en Monterrey se venía sin permiso, retaba a la vida".

Recordó que hace años, cuando sus hijos eran niños, le decía a su hijo Alejandro que iba a ser presidente de Estados Unidos, y a José Angel, presidente de México.

"Pues es de Torreón, me tengo que conformar, pero a lo mejor llega.
Hombres como él hay pocos. Ojalá llegara a gobernador".

Josefina Hernández sigue de cerca las giras de su hijo. Comentó que en la última se veía gordo: "Siempre le ha gustado mucho el pan, esperemos que ya no; si no, va a engordar más de lo que está. Siempre le habíamos dicho `El Flaco'".

Añadió que su esposo, Alejandro Pérez, es un hombre que inculcó carácter. Además de tener mucha suerte, pues pocos meses antes de casarse se sacó la lotería. "Y la mujer que se sacó, vea qué suerte tiene", exclama.
-Señora, ¿y a qué equipo le va?-

"Hasta le pregunta es necia, al Santos. ¡Ni modo que le vaya al América!".

GABINA GARCIA

Una madre muy fuerte, pero sensible y feliz

SAN PEDRO, COAH.- La mamá del diputado federal Javier Guerrero no es cualquier mamá. No, porque quien aguanta dos operaciones de pulmón, una de vesícula y otra a corazón abierto, no debe ser cualquier mamá.

Su nombre es Gabina García de Guerrero y está por cumplir 73 años. Ella platica desde la sala de su casa, donde asegura que Javier Guerrero quería ser doctor cuando niño.

Con motivo del Día de las Madres, recuerda que su hijo solía regalarle una flor o un clavelito, Ahora, años después, cada año recibe un ramo de rosas, y a veces hasta un refrigerador.

Su mamá también recuerda que su hijo Javier solía irse a la plaza de la ciudad a bolear zapatos, o hacía palomitas y las vendía o se iba a vender chicles cuando había funciones de lucha libre; todo por unos cuantos pesos, pues su papá, campesino, ganaba poco.

"Siempre fue muy trabajador. Me siento muy feliz con él y con todos mis hijos. Todos son muy atentos. Era el que siempre andaba conmigo, era muy apegado a mí. Siempre pensé en verlo así hasta donde ha llegado", cuenta doña Gabina.

Uno de sus recuerdos más grandes, es cuando solía decirle a su hijo Javier que quería conocer algún día la Basílica de Guadalupe. "Cuando sea grande, que estudie y trabaje, te voy a llevar", le decía Javier. Ese sueño de doña Gabina se cumplió.

También se acuerda que su hijo siempre fue muy serio, nada corajudo, salvo cuando a sus hermanas las paseaban por las calles de San Pedro. "Yo los golpeaba cuando se portaban mal, era muy golpeadora, les daba con la mano o con una tablita. Pero ya no los regaño porque ya no me hacen enojar", confiesa.

Para doña Gabina, su hijo Javier nunca se equivoca: "Pues soy su mamá, para una madre no hay hijo malo. Lo que hace está bien para mí. Yo nada más le digo: `Hijo, encomiéndate a Dios'", dice entre risas.

-¿Cómo es una mamá detrás de un político?-
"Ahora que andaba para gobernador se agüitó mucho, y yo le decía: `Pues es que todavía no te tocaba, no te preocupes'. `No, mamá, no me preocupo', me decía"

-¿Y qué siente cuando la ciudadanía suela decir de los políticos: `ese no tiene madre'?-

"Que Dios los bendiga, para mí no es cierto. Cuando la gente aquí dice `es que ya se olvidó de nosotros, del pueblo', yo me enojo".

HILDA GRACIELA RIVERA

Una mamá exigente, pero muy consentidora

CD. ACUÑA, COAH.- Hilda Graciela Rivera es una madre y abuela consentidora, pero exigente con sus cuatro hijos y sus nietos, pues a pesar de que son mayores de edad, aún los reprende y les da consejos, porque es una manera de amarlos.

Ella es la madre del alcalde de Acuña, Evaristo Lenin Pérez Rivera, a quien recuerda de niño como inquieto como cualquier pequeño; y de adolescente, tranquilo, serio, centrado y no problemático; siempre apegado a sus estudios, pues siempre siguió los consejos de su padre.

"Lenin fue un niño tranquilo; de adolescente, un buen estudiante y ahora, buen padre de familia; es ejemplar, pues ha tratado de seguir el ejemplo de su padre, quien siempre le inculcó el amor al prójimo", recuerda en entrevista que concedió en su residencia del fraccionamiento Yunuen.

Y no es para menos que hayan seguido un buen ejemplo, pues el padre (ya fallecido), Evaristo Pérez Arreola, y su esposa, Hilda Graciela Rivera, siempre fueron estrictos con sus vástagos, algo que ahora ha dado frutos, pues son unidos y tienen familias ejemplares.

"Aprendieron a ser independientes, disciplinados, responsables y a tener un gran amor al prójimo. Es una de las grandes satisfacciones que nos han dejado", refiere.

Reconoce que Lenin, a pesar de que le falta mucho camino por recorrer, "sacó a su padre, quien fue un gran político, un luchador social, un defensor férreo de los trabajadores y de los marginados.

"No ha logrado superar el ideal de su padre Evaristo, pero sí está siguiendo los pasos, lo que se le inculcó de ayudar a los demás", menciona.

Todavía le llamo la atención. "Soy una mamá exigente; soy cariñosa, muy apapachadora, pues siempre estuve al pendiente de ellos, pero también exigente en la disciplina, en el hogar o en la escuela y en su forma de ser; y todavía lo soy con Lenin cuando comete algún error", afirma.

Reconoce que como mamá está al pendiente de su hijo, el Alcalde de Ciudad Acuña, y que aunque es respetuosa de las decisiones que toma, cuando algo ve mal, o cuando se queja la gente de alguna actitud que ve en él como presidente municipal, se lo dice.

"A Evaristo Lenin cuando le tengo que llamar la atención, lo hago; y cuando hace las cosas bien también lo felicito", asegura doña Hilda Graciela Rivera.

OFELIA MARQUEZ

De carácter fuerte, doña Ofelia Márquez, madre de Emilio Márquez.

La madre del Gobernador de Jalisco ha sufrido `pesares' por sus hijos.

GUADALAJARA.- Doña Ofelia Márquez viuda de González es una jalisciense conservadora, de carácter fuerte, a la que muchos sufrimientos le han brindado sus hijos. Mujer devota y dedicada al hogar, se casó con Bernardo González Gómez, con quien formó una familia numerosa en Lagos de Moreno.

Engendró a una decena de hijos a quienes inculcó una estricta educación religiosa. Con ellos ha vivido grandes alegrías, pero también grandes pesares.

La familia González Márquez se distinguió por modesta; los hijos, al igual que los demás laguenses, disfrutaban de jugar en los jardines y plazas municipales o de irse a bañar al río. También seguían las tradiciones religiosas (incluidas las procesiones) que congregan al pueblo; asistían gustosos a las fiestas especiales para recordar a los hijos ausentes.

El 12 de noviembre de 1960, en Lagos de Moreno, Jalisco, doña Ofelia dio a luz a su noveno hijo, a quien junto con don Bernardo decidieron nombrar Emilio.

Al igual que a su padre, los familiares comenzaron a llamarle "El Güero".

Años más tarde, al enfrentar la viudez, doña Ofelia se concentró en educar a sus hijos y en sacarlos adelante. Incluso de las tragedias, como fue perder a dos de ellos de forma trágica, lo que le provocó a la familia "un gran dolor". Uno de ellos pereció en un accidente; el otro también murió de manera violenta; entonces existió la sospecha deque tenían vínculos delincuenciales, según apuntan versiones periodísticas difundidas en los años 80.

Toda la vida, Ofelia Márquez ha seguido las costumbres alteñas. Es una mujer dedicada al hogar, que instruyó a los miembros de su familia en arraigadas costumbres de la religión católica. Lagos de Moreno es territorio cristero y 97 por ciento de la población profesa el catolicismo.

Emilio tenía siete años cuando la familia se mudó a Guadalajara; aquí, en
La Perla de Occidente, él y sus hermanos continuaron con su educación secular.

En la época de las melenas y los pantalones acampanados con rayas de colores, "El Güero" decidió casarse con Imelda Guzmán y la pareja le regala a doña Ofelia tres nietos: Jesús, Emilio y Ana Imelda (que ahora son adolescentes).

Del sinarquismo al panismo

En la casa de la familia González Márquez se respiró la influencia de la Unión Nacional Sinarquista (don Bernardo y Ofelia eran militantes), por lo que Emilio absorbió esos postulados y a los 22 años se incorporó al Partido Demócrata Mexicano (PDM). A finales de 1992 doña Ofelia se enteró de que "El Güero" cambiaba de militancia.

En los últimos años, doña Ofelia ha visto a varios de sus hijos incursionar en puestos de gobierno, a la luz de la creciente influencia política de Emilio, quien en 1999 se convirtió en presidente estatal del Partido Acción Nacional, para posteriormente en 2003 resultar electo como el alcalde de Guadalajara y, tres años después, gobernador de Jalisco.

El orgullo de madre se percibe, pero en ocasiones se le borra la sonrisa cuando sus hijos se meten en el "ojo del huracán", por asumir funciones propias de su labor.

Como cuando Emilio asumió la titularidad del Poder Ejecutivo estatal, y por mezclar sus profundas creencias religiosas con la forma de hacer política.

Ahora doña Ofelia Márquez es la madre más recordada en la entidad, debido a que su hijo Emilio profirió toda clase de improperios, cuando defendió en público, durante el Banquete del Hambre, un segundo donativo a la Iglesia Católica por 15 millones de pesos para el Banco Diocesano de Alimentos, por supuesto con dinero del erario.

En aquella ocasión, el Gobernador soltó las frases que lo han hecho famoso, pero que pusieron en aprietos a su progenitora.

"Me vale madre" y "chinguen a su madre", afirmó en su discurso el gobernador Emilio González Márquez contra los jaliscienses opositores a sus polémicas aportaciones, incluidos los 90 millones de pesos para el Santuario de los Mártires.