La Habana, Cuba.- El ex futbolista argentino Diego Armando Maradona es un ferviente admirador de la revolución cubana y y del líder de la isla, Fidel Castro, con el que comparte la animadversión hacia el presidente de EU, George W. Bush, al que tildó de "asesino" y "basura humana".
Maradona considera a Castro un "dios" y un "maestro de maestros" y en los últimos años ha hecho de Cuba una segunda casa, a la que recurrió para tratar de recuperarse de su adicción a las drogas y que defiende a capa y espada tanto dentro como fuera de Argentina.

Aunque ha dicho que "nunca" le verían "metido en la política", el ex astro del fútbol ha ido elaborando un discurso "antiimperialista", fundamentalmente contrario a Bush, que le ha acercado a Castro y más recientemente al presidente venezolano, Hugo Chávez.

"Yo creo en Chávez, yo soy chavista", dijo el mes pasado tras participar en el programa "Aló, Presidente" del mandatario venezolano.

Su volátil formación política le llevaron desde apoyar en 1995 al entonces presidente de su país Carlos Ménem y expresar su respaldo al ex mandatario peruano Alejandro Toledo, hasta encabezar la marcha de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata (Argentina), en noviembre de 2005, para repudiar la presencia de Bush.

Figuras muy dispares han disfrutado de su favor y aprovechado una presencia que siempre genera un enorme arrastre mediático.

Sin embargo, con un tatuaje de Ernesto "Ché" Guevara en un brazo y uno de Fidel Castro en su prodigiosa pierna izquierda -en el caso del que para muchos es el mejor jugador de fútbol de la historia, todo un orden de prelación afectiva-, el ex astro argentino no duda en decir, que para él "el comandante es un dios".

Lo dijo al término de su aventura televisiva en su país, en 2005, no sin dejar de subrayar que "nadie tiene su cabeza, nadie tiene su pensamiento, nadie tiene su humanidad".

El ex jugador ha cimentado una relación especial desde la primera vez que visitó Cuba, en 1987, para recibir un galardón.

Regresó en 1994 y desde entonces ha vuelto reiteradamente a la isla, donde fue atendido desde enero de 2000 de su adicción a las drogas en la clínica internacional "La Pedrera", donde Maradona dice que tiene una segunda casa.

En sus visitas se ha entrevistado con el líder cubano, al que además ha regalado camisetas suyas como la que utilizó en su debut con el rosarino Newell's Old Boys o la albiceleste con el número diez autografiado.

El convaleciente jefe de la revolución ha retribuido ese cariño con la defensa de Maradona, a quien considera "muy amigo", "noble y sin duda un gran atleta" que ha mantenido una amistad "desinteresada" con Cuba e, incluso, llegó a pedir que se le levantara un monumento tras encabezar la protesta contra Bush en Mar del Plata.

Cariño o afinidad política, Maradona ha dejado claro que "por Fidel Castro daría la vida".