Montecarlo.- La IAAF, ente rector del atletismo mundial, impuso duras sanciones a la atleta estadounidense Marion Jones, a la que suspendió por dos años y retiró siete de sus medallas mundialistas.
Ya antes de conocerse la decisión, el presidente de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, Lamine Diack, había definido el "caso Jones" como "uno de los fraudes más grandes en la historia del deporte". Y en consecuencia se actuó.

Todos los resultados de Jones a partir del 1 de septiembre de 2000 fueron borrados, y la IAAF recomendó asimismo al comité ejecutivo del Comité Olímpico Internacional (COI) descalificar a Jones y a las integrantes de los relevos 4x100 y 4x400 de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, así como insistir en la devolución de todas las medallas y diplomas obtenidos en diferentes competiciones.

Jones, de 32 años, fue a fines de los 90 y principios del tercer milenio la gran figura del atletismo mundial.

La estadounidense admitió el 8 de octubre haberse dopado para competir.
La suspensión de dos años comenzará a regir el 8 de octubre de 2007 y vencerá el 7 de octubre de 2009.

El catálogo de sanciones decidido por el comité ejecutivo de la IAAF incluye la descalificación de Jones en todas las competiciones en que haya tomado parte a partir del 1 de septiembre de 2000, así como la anulación de los resultados, tanto individuales como en relevos.

Jones, que dice estar quebrada, deberá además devolver todos los trofeos y medallas obtenidos por esos triunfos, así como el dinero cobrado en premios.

Marion se retiró en octubre tras admitir el consumo, entre septiembre de 2000 y julio de 2001, del esteroide conocido como Tetrahidrogestrinona o, más coloquialmente, "el claro".

Jones fue la estrella de los Juegos de Sydney disputados entre el 15 de septiembre y el 1 de octubre del 2000. Durante la cita australiana la atleta conquistó el oro en los 100 y 200 metros, así como en los relevos 4x400. También sumó bronces en el 4x100 y el salto largo.

La confesión de Jones llegó tras el acoso judicial a que fue sometida. Sobre ella pende la amenaza de diez años de prisión por falso testimonio, así como el pago de 500 mil dólares de multas. El tribunal que la juzga dará a conocer su veredicto el 11 de enero de 2008.

Jones ya devolvió al COI las medallas que obtuvo en Sydney, y el organismo olímpico debe decidir próximamente qué hará con ellas.

Si el oro en los 100 metros fuera a parar a la ganadora de la medalla de plata, un nuevo escándalo se abriría, ya que se beneficiaría la griega Ekaterini Thanou.

Durante los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 Thanou y su compatriota Costas Kenteris eludieron presentarse a un control antidoping y simularon un accidente para justificarlo posteriormente.

Por eso el "caso Jones" tiene una derivación importantísima para el COI, que en la sesión que su comité ejecutivo celebrará en Lausana entre el 10 y el 12 de diciembre deberá decidir qué hacer con esas medallas.