Washington, EU.- La decisión del Tribunal Supremo de California de aprobar el matrimonio homosexual ha reabierto un debate sensible en EU que puede tener un gran impacto en las elecciones de este año, como ocurrió en las presidenciales de 2004.
De hecho, una decisión similar en Massachussetts en el año 2003 permitió a los republicanos movilizar a sus bases, sobre todo en el estado clave de Ohio.

La unión entre parejas del mismo sexo fue uno de los temas clave en la campaña de 2004 y un gran número de estrategas demócratas vinculó entonces el voto masivo de la derecha religiosa propiciado por la polémica gay con la derrota del demócrata John Kerry.

No está claro, todavía, las repercusiones que tendrá la decisión del tribunal californiano en las elecciones de este año, aunque los expertos señalan que hay diferencias importantes con el 2004.

La más notable es el deterioro de la situación económica, lo que ha hecho que las preocupaciones de los votantes se concentren este año en todo lo que afecta a sus bolsillos.

A eso se suma la guerra en Irak, otro de los temas que acapara la atención de los electores estadounidenses.

Además, los últimos sondeos realizados sobre el tema indican que, aunque todavía impopular, el rechazo hacia el matrimonio gay ha disminuido.

Así, una encuesta celebrada por el Centro Pew a finales del año pasado muestra que un 55 por ciento de los estadounidenses se oponen a las uniones entre parejas del mismo sexo, por debajo del 63 por ciento que creían lo mismo en el 2004.

Sea como sea, nadie cuestiona que el asunto es controvertido.

Sirvan como ejemplo los esfuerzos de los grupos conservadores californianos que quieren incluir en las papeletas de noviembre una iniciativa para modificar la constitución del estado y declarar inconstitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo.

De aprobarse un cambio de la Carta Magna, todas las decisiones judiciales anteriores quedarían anuladas.

Con ese panorama como telón de fondo, los expertos apuntan que lo lógico es que el debate unifique a aquellos votantes conservadores en asuntos sociales.

Pero Richard Parker, profesor de la Universidad de Harvard, dice que, en contra de lo que pueda parecer, no está claro que un escenario de ese tipo beneficie automáticamente al candidato republicano John McCain.

"McCain necesita atraer a los votantes moderados e independientes, esos grupos no se oponen necesariamente a las uniones entre parejas del mismo sexo", explicó a Efe Parker.

La complicación no acaba ahí: McCain se opone al matrimonio gay pero ha dicho abiertamente que se opone a una enmienda constitucional a nivel federal para prohibirlo, lo que lo coloca en una posición delicada con el ala más conservadora del partido.

Sus opiniones sobre ese tema no han sido objeto de gran debate, pero podrían serlo a partir de ahora si el asunto gana vuelo.

El senador Barack Obama, favorito a hacerse con la candidatura presidencial demócrata, dice que aunque a nivel personal cree que el matrimonio debe de ser entre un hombre y una mujer respalda una ley federal sobre uniones civiles, que conferiría a las parejas gay muchos de los derechos, aunque notodos, de los que disfrutan los matrimonios tradicionales.

Parker alerta de que la controversia sobre el matrimonio gay presenta también riesgos para Obama, ya que en su opinión los republicanos podrían utilizarlo para poner a los hispanos, en su mayoría católicos, en su contra.

Según el diario The Wall Street Journal, los hispanos serán junto con los jóvenes, la clase obrera blanca y los habitantes de las zonas rurales y las pequeñas ciudades estadounidenses decisivos en las elecciones generales del 4 de noviembre.

A juicio de Parker, los conservadores buscarán convencer a los latinos de que Obama forma parte de un progresista grupo de elite que impulsará el matrimonio gay si llega a la Casa Blanca, a pesar de que, sobre el papel, él y McCain comparten la misma visión.

Hillary Clinton, que compite en un cada vez más distante segundo plano por la candidatura presidencial demócrata, también respalda las uniones civiles, aunque cree que son los estados los que deberían de decidir sobre el matrimonio gay.