Luego del ataque sincronizado de varias bombas que dejaron al menos 95 muertos en Bagdad, el presidente iraquí, Nuri al Maliki, declaró la alerta para las brigadas de seguridad; buscan desestabilizar las zonas seguras
El primer ministro de Irak, Nuri al Maliki, pidió hoy la revisión de las medidas de seguridad en el país en una jornada de atentados que se ha cobrado la vida de 95 personas en Bagdad.

En un comunicado oficial, Maliki afirma que "los ataques criminales de hoy requieren, sin la menor duda, evaluar de nuevo nuestros planes y mecanismos de seguridad para afrontar los desafíos terroristas y mantener la iniciativa y aumentar la cooperación entre los cuerpos de seguridad y el pueblo de Irak" .

Al menos 95 personas murieron hoy y otras 597 resultaron heridas en una sucesión de explosiones y ataques con mortero en Bagdad, en la mayor cadena de atentados ocurrida en el país en lo que va de año.

Se trata de la más mortífera cadena de atentados en lo que va de año, y especialmente relevante porque se produce tras la retirada de las tropas de Estados Unidos de las ciudades el 30 de junio.

Además, el Gobierno iraquí decidió, el pasado día 8, comenzar la retirada de las barreras de hormigón de la capital por la mejora de las condiciones de seguridad.

Maliki acusó a Al Qaeda y a los "restos" del Baaz, el partido único del régimen del derrocado dictador Sadam Husein, de ser los responsables de los ataques de hoy sobre la capital.

El primer ministro dijo también que se ha ordenado a las fuerzas de seguridad que permanezcan "en el más alto nivel de alerta, para golpear con fuerza a las fuerzas de la maldad y los restos del Baaz" .

Maliki les acusa de haber aunado sus fuerzas para que Irak vuelva a "la época de la dictadura y a las matanzas de la lucha sectaria de los últimos años" .

El jefe del Gobierno iraquí acusó a los autores de los ataques de hoy de dirigirse hacia "civiles, barrios y funcionarios públicos" .

También dijo que los atentados coinciden con el éxito que han tenido nuestras fuerzas iraquíes en desempeñar sus labores de seguridad, pese a la campaña de dudas vertida sobre la capacidad de las fuerzas de Irak en mantener el orden.