Lourdes de Koster
Asegura propietario que tiene permiso de las autoridades para laborar en el lugar
El problema de las pedreras ya es crónico en la región, pues no sólo devastan las sierras de la región, sino también ahora invaden cauces de arroyos, con el consecuente peligro de tragedias.

Desde la carretera que comunica a México y el libramiento José López Portillo se alcanza a ver la emisión de partículas y el desgajamiento de cerros y cauces que impacta esta industria.

Tal parece que las autoridades del medio ambiente olvidaron el compromiso establecido hace algunos meses con autoridades involucradas en el tema.

Vanguardia publicó el acuerdo del 7 de junio de este año, que se logró tras la reunión en Palacio de Gobierno entre empresarios y representantes de organismos y de Aguas de Saltillo, que determinaron reubicar las pedreras y dejar de afectar la calidad del aire y las condiciones de las sierras Zapalinamé y de Arteaga.

Luego de varios meses de sanciones y multas, Mario Eulalio Gutiérrez Talamás, uno de los propietarios de Contrissa, dijo que en un plazo máximo de tres años dejarán la sierra Zapalinamé para iniciar trabajos, en lo que se conoce como el Cañón de la Carbonera, en el municipio de Arteaga.

Sin embargo, a través de un recorrido por la zona se detectó la importante actividad que registran las pedreras, aprovechando que aparentemente les quedan varios años para trabajar en esta parte de la Región Sureste.

Anomalía
Gregorio Alcalá, quien se identificó como propietario de uno de los molinos que se encuentran a unos kilómetros del libramiento López Portillo, dijo que la Comisión Nacional del Agua le otorgó un permiso para operar por tiempo indefinido sobre el cauce del arroyo El Saucillo, en el municipio de Arteaga.

Quien además dijo ser familiar directo del diputado local José Luis Alcalá, dijo que desde 2002, que compró el predio junto con el equipo, cuenta con la autorización de las autoridades para utilizar el cauce federal como "plancha" -es decir zona de maniobras-, sin alterar los materiales que existen.

"Yo tengo permisos para estar aquí, pero sí estoy consciente de que si viene otro huracán como el Gilberto (1988) o el Beulah (1967), sí puede haber problema, pero no hacemos nada malo con trabajar aquí, porque muy apenas sacamos para vivir", dijo Alcalá.

El molino procesa piedra y material de todo tipo que se extrae con maquinaria pesada desde el arroyo El Saucillo -que tiene su origen en La Carbonera, en Arteaga, y llega hasta Paredón, en Ramos Arizpe- y luego se procesa en un molino rústico que trabaja la mayor parte del día.