El Universal
Expertos afirman que a partir de los años 80 se descuidaron áreas estratégicas como la petroquímica, la educación, la ciencia y la tecnología, y se le apostó todo a la relación con EU. Hoy, la mala imagen del país se acrecienta
En la carrera por alcanzar el desarrollo, el país se ha quedado rezagado. Si alguna vez llevó la camiseta de líder en América Latina, en estos tiempos sólo ve cómo otras naciones lo rebasan, lo dejan atrás, estancado. Ahora, Brasil atrae los reflectores internacionales, mientras México se pierde en su laberinto.
Así lo plantean académicos y especialistas en áreas en las que, enalgún tiempo, México destacó o por lo menos, tenía todo el potencialpara colocarse en la delantera. La mayoría coincide: el paísdesperdició. Nunca miró al sur para asumirse como líder, desaprovechólas ventajas que tenía al ser una nación con recursos petroleros ydespreció a la ciencia.


Las consecuencias de estos errores, que aún persisten, sematerializan en cifras. Entre ellas las del último informe decompetitividad del Foro Económico Mundial, en donde México ocupa ellugar 60 en una lista de 132 naciones. Arriba del país están Chile(30), Costa Rica (55), Brasil (56) y Panamá (59).

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(Cepal), México ha sido el país de la región más afectado por larecesión, si se compara con Argentina, Brasil y Chile.

Mientras otros países latinoamericanos toman la delantera, la malaimagen de México hacia el exterior se acentúa con la inseguridad, elnarcotráfico e, incluso, el brote de influenza A.



Mina desperdiciada

México tuvo la mesa puesta para lograr un liderazgo internacional,así como un desarrollo económico y social. El petróleo pudo haber dadoel impulso para que el país se colocara a la cabeza en América Latina,resaltan especialistas consultados por la Unidad de Investigación de ELUNIVERSAL. Sin embargo, políticas que apostaron a la inmediatez y no alfuturo, desperdiciaron esa valiosa carta.

Rafael Decelis Contreras, premio nacional de Química en 2001 y quienfue consejero de Petróleos Mexicanos (Pemex), menciona que en la décadade los 70 el gobierno mexicano realizó una serie de acciones dirigidasa desarrollar una industria petrolera de talla internacional, entreellas, dice, el diseño de complejos petroquímicos.

"No éramos exactamente líderes, pero éramos exitosos, estábamosavanzando tanto en exploración de petróleo como en petroquímica". Este"éxito", resalta Decelis, se reflejó en que México ocupó, a finales delos 70, el quinto lugar mundial en petroquímica.

La doctora Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de AnálisisEconómico del Instituto Tecnológico de Monterrey, campus ciudad deMéxico, comenta que, "lamentablemente", se decidió no seguirinvirtiendo en la industria petroquímica, no invertir en tecnologíapara transformar la materia prima y generar valor agregado en el país."México dejó de lado una de las acciones más rentables que puede hacerun país con recursos petroleros".

A partir de los años 80, se canceló el desarrollo de lapetroquímica, porque se consideró "que era demasiado costoso" y seprefirió apostarle a la exportación de petróleo crudo. Gracias a ello,ahora, México "no llega, ni siquiera, a ocupar el lugar 60" en la listade países líderes en petroquímica, lamenta Rafael Decelis, quien dice:"El Estado mexicano perdió el rumbo y sigue sin tenerlo".



Confianza desmedida

El país se confió de la alta producción petrolera que le otorgó elcomplejo Cantarell, que comenzó sus operaciones en 1979, y que llegó aestar entre los primeros tres yacimientos más importantes a nivelmundial, destaca Armenta Fraire. Pero, incluso, esa riqueza no seaprovechó en forma planificada.

"Cantarell se sobreexplotó. La prisa nos llevó a que se terminara elrecurso en un tiempo muy corto. Al perder presión el yacimiento, ahoraes más caro la explotación del petróleo".

A diferencia de México, países como Brasil han tenido una visióndiferente respecto al petróleo. Para la nación sudamericana, añadeArmenta Fraire, el hidrocarburo "no es una riqueza en sí misma, sinouna herramienta que permite apuntalar el desarrollo de un país, esa esla gran diferencia."

Brasil no solamente impulsó la explotación petrolera, también apostópor tener un desarrollo industrial en el área de la petroquímica.

Para Armenta Fraire, México perdió una oportunidad de oro en losaños 70 y 80: "Nosotros teníamos la posibilidad de lograr un desarrolloeconómico importante; teníamos las materias primas, pero dejamos delado el impulso tecnológico y no apuntalamos una ventaja competitiva entérminos industriales".

Es "imperdonable", para Rafael Decelis, que se haya equivocado el rumbo en áreas vitales para el desarrollo.

Lo más grave, lamenta, es que en el sexenio de Vicente Fox Quesadase recibieron más de 70 mil millones de dólares por el elevado precioque tuvo el petróleo en esos años, "y la Secretaría de Hacienda yCrédito Público nada resolvió con este enorme flujo que dio Pemex".



Desprecios que cuestan

México, al parecer, no ha aprendido de sus errores. Si en lasdécadas pasadas no se apostó en el desarrollo de la industriapetroquímica, en la actualidad se desprecia a la ciencia y a latecnología, áreas que, de manera paulatina, han sufrido del desdéngubernamental materializado en los recortes de presupuesto.

Si en 1992 se destinaba 0.81% del Producto Interno Bruto a ciencia ytecnología; en los últimos tres años se ha invertido menos de 0.4%,cuando instancias como la Organización Mundial para la Educación, laCiencia y la Cultura (UNESCO) recomienda a naciones invertir, por lomenos, 1% del PIB.

Estudios realizados por la Organización para la Cooperación y elDesarrollo Económico (OCDE) muestran que en los últimos cinco años, lainversión que hace en México en ciencia y tecnología es menor a la deArgentina (0.51%), Rumania (0.53%) o China (1.49%).

El desprecio hacia la ciencia ha alejado al país de varias pistas decompetencia. "Hacia 1970, el país era una potencia latinoamericana enmateria de salud y seguridad social. Contaba con la red de atención másbasta, tenía un modelo de atención coherente, se distinguía por serpionero en diversos tratamientos y por ser una potencia eninvestigación biomédica", dice Gustavo Leal Fernández, investigador dela Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y especialista en seguridadsocial.

Leal Fernández menciona que a principios de la década de los 80,México "era una potencia en materia de vacunas. Se tenían laboratoriosnacionales que producían las vacunas que se requerían para el país".Esos laboratorios se desmantelaron y "ahora se tiene una red de saludabandonada, que sólo se utiliza con fines electorales".



El líder que no quiere ser

Elisa Gómez Sánchez, directora de Diálogo Político Nacional eInternacional de la Fundación Friedrich Ebert, considera que México esvisto como "un actor temeroso que se resiste a asumir el liderazgo quele corresponde. Su posición geoestratégica y potencial económico, másque una ventaja que guíe el rumbo del país, en ocasiones parece unafuente de confusión e indefinición" en la región principalmente depaíses latinoamericanos.

Un gran error de México, dicen especialistas, es que apostó todassus cartas hacia Estados Unidos. La firma del Tratado de Libre Comerciode América del Norte (TLCAN) no sólo generó una relación de dependenciay sumisión con Estados Unidos, sino amplió el distanciamiento con lospaíses de América Latina.

Érika Ruiz Sandoval, especialista del Centro de Investigación yDocencia Económicas (CIDE), coincide en que México perdió, a partir demediados de los 80, el liderazgo en política internacional, porapostarle a Estados Unidos. "A raíz de que se optó por elbilateralismo, perdimos la posibilidad de ser parte de lastransformaciones político-ideológicas de América Latina y de influir entoda la región".

Julio A. Millán Bojalil, empresario y consultor de negociosinternacionales, asegura que México no entendió cuál era la posicióngeopolítica y su responsabilidad con respecto a los países del sur,ahora parece que "no somos de ni de acá ni de allá". Faltó decisiónpolítica y capacidad para tender los puentes con América Latina, dice.

Millán Bojalil acepta que por la falta de una visión diplomática,"despreciamos la relación con los centroamericanos, gran error, porquepara tener liderazgo se requiere crear los espacios geográficos quepermitan el acercamiento" entre las naciones. Desde su opinión, al nofomentar la integración en latinoamérica "nos desvinculamos y hoy,México sólo participa en 8% de las relaciones comerciales con esaregión del continente".



Un país debilitado

La epidemia de influenza A que se registró en el país entre marzo yabril de 2009, sacaron a la luz la dañada imagen que tiene México en elexterior, dice Elisa Gómez, de la Fundación Friedrich Ebert GómezSánchez. "Fuimos vistos como un estado fallido e ineficiente, hemosperdido prestigio con nuestros vecinos del sur del continente".

A ese escenario, resalta, le tenemos que sumar "el aumento de laviolencia en el combate al narcotráfico, la inseguridad y la crisiseconómica".

La académica del CIDE, Érika Ruiz Sandoval, explica que cuando laagenda interna de un país resulta tan absolutamente sobrecogedora,prestarle atención al exterior es muy complicado. México, añade,atraviesa por un periodo de enorme debilidad.

Esa debilidad se refleja en que el liderazgo regional que tuvoMéxico "se ha desvanecido casi completamente", asegura Teodoro Petkoff,ex candidato al gobierno de Venezuela.

A la pregunta de ¿cómo es visto México desde fuera? Teodoro no seanda con rodeos: "Ahora que lo preguntas, me doy cuenta que ya ni lovemos".