Sylvia Georgina Estrada
La carrera de Miguel Sabido es tan larga como prolífica. Justo ayer cumplió 72 años y la vitalidad se niega a abandonarlo, prueba de ello es su incansable interés por preservar las tradiciones mexicanas, en especial las pastorelas que representan el sincretismo entre los ritos indígenas y la religión católica.
Por las venas del dramaturgo corre la sangre indígena que le heredó su padre, quien le mostró la riqueza de la danza en Chalma, cuando apenas tenía cinco años de edad; pero también heredó el talento de Rodolfo Usigli, el padre del teatro mexicano moderno. Con semejante bagaje no es de extrañar que el maestro Sabido sea un referente indiscutible en el país, pero no sólo sobre los escenarios, también en la televisión donde creó telenovelas históricas como "Los Caudillos" y "Senda de Gloria".

En una charla amena y puntual, el dramaturgo habló sobre su experiencia como investigador, que lo llevó a recuperar a la pastorela, una auténtica "joya cultural mexicana".

Bajo el título "Tres Mil Años de Representaciones Sagradas", Sabido ofreció una verdadera cátedra ante el público que se congregó, el pasado miércoles, en la sala Emilio "Indio" Fernández del Icocult.

El teórico destacó el trabajo que hizo Wilfrido Bosch Pardo, quien recopiló las pastorelas que se llevaron a cabo en ejidos coahuilenses como Chapultepec, Sierra Hermosa, Palma Gorda y Cerro del Pueblo. Un texto que fue edito en nuestro estado hace 40 años y que para Sabido es un auténtico tesoro.

"México es un torrente incontenible de cultura, un torrente prodigioso cuyo origen se sitúa hace 3 mil años", dijo el dramaturgo. Explicó además que en la cultura olmeca se dio "el principio de la teología de la religión mexicana".

Sabido señaló que las representaciones sagradas ya existían en la cultura indígena, y destacó el enfrentamiento de dos figuras emblemáticas: Quetzalcoátl, la serpiente emplumada defensora del hombre, y Tezcatlipoca, el siniestro dios providencial que otorga y arrebata riquezas.

El dramaturgo explicó que estas dos representaciones aparecían más tarde en el teatro evangelizador, en legua náhuatl, promovido por los franciscanos entre la comunidad indígena. "En 1524 es la primera representación de la adoración del niño", precisó.

La primera obra teatral hecha en México se presentó en Tlatelolco, en 1531, un montaje completo que incluyó "anécdota", coreografía, música, escenografía y vestuario. "Estamos hablando de que México tuvo teatro antes de Lope de Vega, antes que España", apuntó.

En 1992 Miguel Sabido, junto con el historiador León Portilla y el arqueólogo Eduardo Matos, hizo la reconstrucción académica de esta representación. Hablada en náhuatl y con 400 actores, Tlatelolco revivió los pasajes que dirigieron los franciscanos hace cuatro siglos y los saltillenses pudieron ver un fragmento que se proyectó en la sala. No podían faltar las representaciones del bien y el mal: el arcángel San Miguel portando un tocado de plumas como antes lo hiciera Quetzalcoált, y Luzbel luciendo los colores negro y rojo, característicos de Tezcatlipoca.

Antes de despedirse, Miguel Sabido dijo que le gustaría dar un taller sobre pastorelas a la comunidad teatral de Saltillo, compromiso que refrendó Iván Márquez, subdirector de Vinculación del Icocult. El funcionario añadió que en el 2010 se presentará el libro que la dependencia editó sobre el dramaturgo, evento que también contará con la presencia del maestro.