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El presidente estadounidense George W. Bush anunció ayer que habrá un cambio gradual en el papel de las tropas estadounidenses en Irak, mientras miles de opositores a la guerra desfilaban frente a la Casa Blanca para demandar el regreso inmediato de los soldados de EU destacados en el país árabe y un proceso constitucional contra el mandatario
WASHINGTON.- El presidente estadounidense George W. Bush anunció ayer que habrá un cambio gradual en el papel de las tropas estadounidenses en Irak, mientras miles de opositores a la guerra desfilaban frente a la Casa Blanca para demandar el regreso inmediato de los soldados de EU destacados en el país árabe y un proceso constitucional contra el mandatario.

Cientos de manifestantes realizaron un mitin frente a la mansión presidencial y se reunieron luego con millares más para marchar hacia el Capitolio y demandar el retorno de las tropas. El grupo fue encabezado entre otros por Cindy Sheehan, dirigente antibélica cuyo hijo fue uno de los primeros soldados estadounidenses muertos en Irak, y por el activista Ralph Nader.

La asistencia a la marcha fue, sin embargo, menor a la esperada, aunque lemas y pancartas fueron no sólo remiscentes de las manfestaciones contra la guerra de Vietnam sino más actuales: "Luchemos contra el calentamiento global, no en guerras por petróleo". La policía indicó que los manifestantes antiguerra solicitaron permiso para unos 10 mil pero la multitud podría ser mayor. En total, 160 personas fueron detenidas, la mayoría por cruzar la línea policial. Algunos se quejaron de que la policía les lanzó gas pimienta. Una "contramanifestación" convocada por partidarios de la guerra como defensa de la seguridad estadounidense concentró también lo que la policía describió como "centenares" de personas a lo largo de la avenida Pensilvania, entre la Casa Blanca y el Capitolio.

En su mensaje semanal de radio, hecho desde la residencia de descanso de Campo David, Bush afirmó que si bien quedan "formidables retos" en Irak, las tropas estadounidenses comenzarán a abandonar la primera línea para dejar las operaciones a las tropas iraquíes y asumir lo que describió como un papel de apoyo, de asociación "y eventualmente de supervisión", en lo que sería comparable a un papel de consejeros.

La gradual reducción de la participación de las tropas estadounidenses en operaciones en Irak y el inicio del retiro de una parte de ellas en el curso de los próximos meses, son parte de las recomendaciones planteadas esta semana en un reporte presentado por el general David Petraeus, jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak.

Petraeus y el embajador estadounidense en Irak, Ryan Crocker, se presentaron ante comités del Congreso esencialmente para señalar que la estrategia de estabilización de Irak tenía efectos positivos y pedir más tiempo para su éxito.

En un discurso a la nación, la noche del jueves, el presidente Bush abogó por una estrategia que definió como "regreso al éxito" y anunció el gradual retiro de unos 22 mil hombres en los próximos 12 meses.

Pero en su respuesta demócrata al discurso radial del mandatario, el diputado Tom Lantos, presidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara Baja, indicó que Pettraus y Crocker se presentaronal Congreso "con la imposible tarea de restaurar credibilidad a una política desacreditada".

Lantos agregó que "sabemos que la situación es siniestra y la creciente mayoría de este Congreso y del pueblo estadounidense queremos que nuestras tropas salgan".

Sin embargo, los demócratas y los opositores a la guerra enfrentan ahora límites políticos para cuestionar la autoridad del presidente, que en su discurso del jueves anunció una "presencia estratégica" estadounidense en Irak más allá de 2008.

Los manifestantes, por su parte, anunciaron una semana de "actos de desobediencia civil" para mantener la presión por el retiro de tropas.

Y mientras el debate en torno a la guerra continúa en EU, en Irak legisladores exigieron a Washington asumir su responsabilidad por el caos que existe en el país árabe y dejar de culpar a Bagdad.

Frustrados por las críticas de EU en torno a sus lentos avances en metas políticas para impulsar la reconciliación nacional, los líderes iraquíes afirmaron que sería mejor que Washington examinara sus propios progresos en la impopular guerra.

"Los estadounidenses siempre intentan evitar la responsabilidad de arreglar este caos como si no fuera de ellos y tienden a culpar a Irak, Irán y Siria por todo lo que sale mal", dijo el veterano legislador Mahmoud Othman, perteneciente a la comunidad kurda.

"Antes de pedir al gobierno que afronte los problemas en Irak, ellos deberían corregir los errores que han cometido, como desbaratar el ejército iraquí", dijo a su vez el legislador árabe sunita Izzedine al-Dawla.